Durante años, la melatonina ha sido promovida como una alternativa “natural” y segura para combatir el insomnio, sin embargo, nuevas investigaciones médicas comienzan a cuestionar esa percepción, al advertir posibles efectos adversos en la salud cardiovascular, sobre todo cuando su consumo es prolongado y sin supervisión médica.
Estudios presentados en las Sesiones Científicas de 2025 señalan que el uso continuo de este suplemento podría representar un riesgo significativo para adultos con antecedentes cardiovasculares o factores de riesgo, como hipertensión o trastornos del sueño crónicos.
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¿Por qué la melatonina puede afectar al corazón?
Aunque la melatonina es una hormona que el propio cuerpo produce para regular el ciclo sueño-vigilia, su consumo en forma de cápsulas o gomitas no actúa de manera aislada en el cerebro.
De acuerdo con especialistas como la doctora Shaline Rao, la melatonina se une a los receptores MT1 y MT2, los cuales se encuentran no solo en el sistema nervioso central, sino también en:
- Vasos sanguíneos
- Tejido cardíaco
- Sistema nervioso autónomo
Esta interacción puede modificar la frecuencia cardíaca y el tono vascular, lo que explica por qué sus efectos van más allá del descanso nocturno.
El hallazgo que encendió las alertas
Uno de los datos que más preocupación generó proviene de un estudio publicado en 2025, que analizó a adultos con insomnio crónico, los participantes que consumieron melatonina de forma continua durante más de un año mostraron un incremento de hasta 90% en el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca a mediano plazo.
El doctor Clyde Yancy, expresidente de la Asociación Americana del Corazón (AHA), advirtió que no existe evidencia suficiente para recomendar la melatonina como un suplemento seguro a largo plazo y mucho menos como un protector cardiovascular; por el contrario, su uso crónico sin vigilancia médica comienza a generar serias dudas dentro de la comunidad científica.
Suplementos sin regulación estricta
Otro de los puntos críticos señalados por cardiólogos como Doris Chan, del NYU Langone Hospital, es la escasa regulación sanitaria de la melatonina, pues al no ser considerada un medicamento, su producción carece de controles farmacológicos estrictos, lo que ha derivado en:
- Diferencias entre la dosis real y la indicada en la etiqueta
- Posibles interacciones con medicamentos para la presión arterial
- Problemas de pureza y estandarización del producto
