La capirotada es un postre emblemático de la Cuaresma en México, con una historia que se remonta a siglos atrás. Su evolución, desde sus inicios en Europa hasta su arraigo en la gastronomía mexicana, ha convertido a este platillo en un símbolo de tradición y significado religioso.
Esta delicia, que suele disfrutarse especialmente en Semana Santa, se elabora con pan remojado en una miel de piloncillo y especias como canela y clavo. En su versión más clásica, se le añade queso añejo en finas láminas, generando un contraste único entre lo dulce y lo salado.
La capirotada no es mexicana
Sin embargo, la capirotada que conocemos hoy no siempre fue así. Sus orígenes se encuentran en Europa, donde en la antigua Roma se preparaba una receta similar llamada Sala Cattabia, documentada en el libro "De re coquinaria" de Marco Gavio Apicio.
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Este platillo consistía en pan empapado en una mezcla de vinagre con agua y acompañado de hígados de ave, alcaparras y pepinos.
Con el tiempo, esta preparación evolucionó y, en el siglo XV, el recetario El Libro de Cozina de Roberto de Nola ya describía una versión llamada Almondrote, donde el pan se sumergía en caldo de carnero y se complementaba con carne de perdiz, queso y especias. Esta variante se extendió hasta España, donde también se incorporaron embutidos a la receta.
Al llegar al territorio de la Nueva España, la capirotada adoptó ingredientes y significados propios de la cultura mexicana. En 1611, Francisco Martínez Montiño incluyó la sopa de capirotada en su libro Arte de Cocina, donde el pan tostado ya se sustituía por torrejas empapadas en miel y queso rallado.
Origen del nombre
El nombre "capirotada" proviene del término "capirote", un gorro alto y cónico que usan algunos religiosos durante la Semana Santa, lo que refuerza su vínculo con la tradición cristiana.
Además, sus ingredientes poseen una carga simbólica: el pan representa el cuerpo de Cristo, la miel su sangre, la canela la madera de la cruz y los clavos el martirio de la crucifixión.
Aunque su versión de vigilia fue la que prevaleció en México, algunas recetas aún incorporan ingredientes modernos como frutas secas, coco rallado o incluso chispas de colores, según la región donde se prepare.
Hoy en día, la capirotada sigue vigente en la gastronomía mexicana, especialmente en estados como Tamaulipas, Jalisco, Nayarit, Michoacán y Guanajuato. Su historia, llena de transformaciones y simbolismo, la convierte en un postre que trasciende el tiempo y sigue endulzando la Cuaresma en México y más allá de sus fronteras.