En el Mercado San Juan Pugibet, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, locatarios comenzaron desde 2010 a colocar tablas de precios en mandarín ante el aumento de clientes chinos, quienes actualmente representan hasta el 70 por ciento de sus ventas.
Antonio, comerciante del mercado, explicó que este fenómeno comenzó alrededor de 2010, cuando ciudadanos chinos comenzaron a establecerse en la capital, aunque en ese momento representaban un porcentaje menor de las ventas, sin embargo, con el paso del tiempo su presencia creció hasta convertirse en el principal grupo de consumidores.
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Actualmente, estiman que hasta el 70 por ciento de sus ingresos proviene de clientes chinos, lo que ha desplazado a la clientela mexicana en términos de consumo dentro de estos negocios.
Traductores digitales, clave para concretar ventas
De acuerdo con los comerciantes, el uso de traductores digitales se ha convertido en una herramienta indispensable para la comunicación diaria, ya que muchos de los clientes no hablan español, lo que dificulta la interacción directa.
Javier, locatarios, señaló que, aunque recurren a aplicaciones como traductores y apoyo de familiares que dominan otros idiomas, en ocasiones no logran concretar ventas debido a la barrera del idioma, además, Roselia comentó que algunos letreros fueron traducidos con herramientas digitales, lo que incluso ha generado errores como carteles en idiomas distintos al mandarín.
Los fines de semana, familiares que dominan inglés o francés apoyan en la atención a clientes extranjeros, lo que refleja la necesidad de adaptar la comunicación en el punto de venta.
Carnicerías se vuelven proveedoras de restaurantes asiáticos
El crecimiento de la clientela china también ha impulsado cambios en la cadena de suministro, ya que estas carnicerías se han convertido en proveedoras de restaurantes de comida asiática en la ciudad.
Antonio indicó que durante los fines de semana aumenta la afluencia de compradores, principalmente quienes adquieren insumos para restaurantes ubicados en zonas como Polanco, además de consumidores que compran para uso personal.
Este cambio en la demanda ha llevado a otros negocios cercanos a ampliar su oferta, incluyendo productos como rábano blanco, taro, pepino chino y melón amargo, lo que evidencia una transformación en el mercado local.
Adaptación comercial ante cambios en el consumo
Los comerciantes señalaron que la incorporación del mandarín en sus negocios no solo responde a una estrategia de venta, sino a la necesidad de adaptarse a una clientela que ha modificado la dinámica comercial del mercado.
Aunque la comunicación aún presenta limitaciones, el uso de herramientas digitales y la traducción de productos ha permitido mantener e incluso incrementar las ventas, en un entorno donde la interacción directa resulta compleja.
