El antiguo refrán de la frontera entre Estados Unidos y México dice que quien bebe agua del Río Bravo jamás se alejará de la región... ¿qué pasa si tomas agua directamente de este afluente?
Sin embargo, más allá de la nostalgia que encierra esta frase, existe una advertencia implícita: el consumo directo de su caudal puede traer consecuencias severas para la salud.
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¿Qué pasa si tomas agua directamente del río Bravo?
Las autoridades sanitarias han reiterado que ingerir agua de ríos, lagos o manantiales sin un tratamiento adecuado contiene un alto riesgo de contraer enfermedades gastrointestinales.
SI no hay otro remedio, para evitar infecciones se recomienda hervir el agua por al menos un minuto o utilizar sistemas de purificación confiables. Además, es básico desechar las aguas residuales de manera apropiada para evitar la contaminación de fuentes hídricas.
A pesar de que el río Bravo es una fuente esencial de agua potable para las ciudades fronterizas como Laredo y Nuevo Laredo y otras ciudades fronterizas, el líquido requiere un proceso riguroso de purificación antes de ser apto para el consumo humano.
La potabilización implica la eliminación de sólidos en suspensión, la filtración de impurezas y la desinfección química, garantizando que el agua sea incolora, inodora e insípida.
Enfermedades
El contacto con agua contaminada puede provocar diversas enfermedades, entre ellas el cólera, la hepatitis A, la fiebre tifoidea y la disentería.
Entre los principales agentes patógenos se encuentra la bacteria Escherichia coli, la cual se transmite a través de materia fecal y puede generar síntomas como náuseas, vómitos y diarrea. Por ello, la cloración y la ebullición siguen siendo métodos efectivos para garantizar la seguridad del agua.
En el contexto doméstico y agrícola, el agua proveniente de ríos o lagos puede distribuirse mediante cubetas, camiones cisterna o redes de abastecimiento. Sin embargo, su calidad debe ser verificada antes de su consumo.
De esta manera, se puede asegurar que, más allá de los dichos y refranes, el agua del río Bravo continúe siendo una fuente vital en el desarrollo de las comunidades fronterizas, pero para su consumo se deben de tomar ciertas precauciones.