Un estudio encendió las alertas sobre algunos jabones antibacterianos de uso cotidiano; investigaciones advierten que ciertos compuestos presentes en estos productos podrían no solo afectar la piel, sino también incidir en funciones cerebrales esenciales sin que los usuarios lo sepan.
Uno de los ingredientes más señalados es el triclosán, un agente antibacteriano incluido durante años en jabones, champús y pastas dentales.
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De acuerdo con el Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI) de la Universidad de Chile, este químico puede generar toxicidad cerebral y alterar funciones cognitivas, otras investigaciones también lo vinculan con afectaciones en hígado, sistema óseo y corazón.
En 2016, la FDA prohibió en Estados Unidos la venta de jabones antibacterianos que contuvieran triclosán y otros 18 ingredientes por falta de evidencia sobre su efectividad superior frente al jabón común, además del riesgo de resistencia bacteriana y alteraciones hormonales.
Pero el triclosán no es el único componente bajo observación, algunos jabones comerciales también contienen parabenos, sulfatos, fragancias sintéticas, ftalatos y formaldehído, sustancias relacionadas con irritaciones e impactos en el sistema endocrino.
Ante ello, especialistas recomiendan revisar etiquetas y optar por alternativas más seguras, como jabones con certificación natural u orgánica, opciones de glicerina vegetal o productos elaborados artesanalmente, que evitan químicos agresivos y respetan la barrera natural de la piel.
