La pasión americanista inundó nuevamente las calles de Nuevo Laredo. Por tercera vez consecutiva, los seguidores de las Águilas del América se congregaron en el emblemático monumento Benito Juárez para celebrar el tricampeonato de su equipo.
Este logro histórico consolidó a las Águilas como el único tricampeón en la era de los torneos cortos del fútbol mexicano, tras un empate 1-1 contra los Rayados de Monterrey y un marcador global de 3-2.
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Fiesta neolaredense en el monumento a Juárez
Desde temprano, el ambiente festivo comenzó a sentirse en la ciudad. Las esquinas se llenaron de vendedores ofreciendo camisetas, gorras y banderas del América, que los aficionados adquirían sin bajarse de sus autos.
Mientras tanto, en los hogares, las familias y amigos se reunieron alrededor de la tradicional 'carnita asada', siguiendo cada jugada del emocionante partido en sus pantallas.
Para muchos, los bares locales fueron el punto de encuentro ideal, donde las emociones se vivieron al máximo. Sin embargo, cientos de fieles aficionados optaron por la aventura de viajar en caravana hasta Monterrey, acompañando a su equipo en esta hazaña histórica desde las gradas del estadio.
El silbatazo final desató la euforia. Poco a poco, los seguidores comenzaron a salir de sus casas, formando caravanas de vehículos que llenaron de color y ruido las principales avenidas de la ciudad.
La Avenida Guerrero se convirtió en un río de luces, banderas y gritos de júbilo mientras las familias y amigos coreaban porras al unísono, celebrando la gloria de las Águilas.
La rotonda del monumento a Benito Juárez, ya conocido como el punto de celebración de los triunfos americanistas en la frontera, volvió a ser el epicentro del festejo.
Los cánticos, las luces y el sonido de las bocinas confirmaron el orgullo de los aficionados neolaredenses por el histórico tricampeonato de su equipo. Una vez más, el amor por el América unió a la comunidad futbolera en una noche inolvidable.