Con la captura de José Gregorio "El comandante Lastra" del Cártel Jalisco Nueva Generación CJNG realizada el pasado 20 de marzo, la investigación de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) determinó que Lastra era responsable de reclutar jóvenes bajo falsas pretensiones de trabajo como guardias de seguridad, cuando en realidad eran capturados en contra de su voluntad, a fin de obligarlos a un acondicionamiento físico y adoctrinarlos en el manejo de armas.
Red de operadores del cártel reclutaba en redes sociales
Jóvenes en busca de trabajo atendían a invitaciones publicadas en redes sociales como Tik Tok, en donde se ofertaban puestos para “guardia de seguridad” y en algunos casos, el nombre de la organización delictiva era camuflajeado con el título “Oferta de trabajo para las Cuatro Letras”.
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El titular de la SSPC señaló que una red de operadores administraba las cuentas a través de grupos cerrados en donde se realizaban conversaciones sobre las actividades delictivas. Estas supuestas vacantes ofrecían desde 12 mil hasta 48 mil pesos mensuales, lo que permitía al grupo criminal atraerlos fácilmente.
Cuando alguno se animaba a responder la vacante era entonces citado en casas rentadas como oficina o bien, en alguna de las centrales de autobuses de Jalisco. Algunos sobrevivientes declararon haber sido transportados en grupo por un Uber que los llevaba al Centro de adiestramiento que se encontraba en las instalaciones del Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco.
Entre las distintas versiones, unos indican que les ofrecían el trabajo de sicario a cambio de un sueldo de 3 mil pesos semanales; sin embargo, otros afirman que, en cuanto pisaban el terreno, eran sometidos a golpes.
Ahí fue donde nos dimos cuenta de que no era el trabajo al que nosotros íbamos porque había gente armada
En lo que todos coinciden es en que, aquellos que se negaban a participar, eran asesinados y ‘desaparecidos’.‘Si no hay cuerpo, no hay delito’ era su lema, según comparte un sobreviviente a otros medios informativos.
Para los que no ofrecían resistencia, les fueron entregadas ropa táctica a modo de uniforme y les vendían las botas. Este entrenamiento forzado incluía aprender el uso de armas y realizar acondicionamiento físico.
Autoridades de Jalisco conocían este modus operandi
De acuerdo con otros medios informativos, desde 2017 las autoridades conocían el modus operandi para reclutar a través de vacantes fraudulentas y empresas fantasma.
Aunque se desconoce el lugar de origen de todos los reclutados, se ha reportado que varias personas provenían de estados como Nayarit y Sinaloa e incluso, de otros países.