El presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, anunció que presentará ante la Cámara una propuesta para declarar como personas no gratas a los expresidentes Felipe Calderón y Vicente Fox, de México.
La moción incluiría también a Jorge Quiroga (Bolivia), Mario Abdo Benítez (Paraguay) y Mireya Moscoso (Panamá), quienes, según Rodríguez, planean ingresar a territorio venezolano.
Calderón y Fox, no gratos en Venezuela
El legislador advirtió enérgicamente que la defensa de la soberanía y la patria son prioridades innegociables, subrayando que cualquier ingreso no autorizado al país sería considerado un acto hostil.
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Rodríguez señaló refiriéndose a las implicaciones legales y políticas de un ingreso forzado:
Atrévanse a entrar para que vean lo que significa defender nuestro territorio y nuestra vida
Este debate surge en un contexto en el que líderes de la oposición venezolana, como Edmundo González Urrutia, han recibido apoyo de figuras internacionales.
Andrés Pastrana, expresidente de Colombia y miembro de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), ha instado a este grupo a respaldar a González Urrutia como el legítimo ganador de las elecciones presidenciales del pasado julio.
Sin embargo, los intentos de algunos expresidentes por ingresar a Venezuela han sido bloqueados por el gobierno de Nicolás Maduro, que los acusa de injerencia y desestabilización.
Por su parte, Mireya Moscoso declaró recientemente que varios líderes de la IDEA acompañarán a González Urrutia en una gira internacional para buscar reconocimiento y apoyo como presidente electo, de cara al 10 de enero, cuando aspira a asumir el poder. No obstante, el gobierno de Maduro, respaldado por las instituciones y Fuerzas Armadas, rechaza estas iniciativas, calificándolas de intentos golpistas.
La propuesta de declarar personas no gratas a Calderón, Fox y otros expresidentes evidencia las tensiones políticas en la región y la postura firme de Venezuela contra cualquier acto percibido como amenaza a su soberanía. La resolución, que será discutida en el Parlamento, marcará un nuevo capítulo en las disputas diplomáticas del país.