En Semana Santa, el uso del celular en niños, el exceso de pantallas y los videojuegos durante vacaciones se convierten en una constante en muchos hogares.
Sin clases, tareas ni horarios fijos, miles de menores pasan varias horas al día frente al celular, tabletas o consolas, una práctica que, de acuerdo con pediatras y especialistas en desarrollo infantil, puede traer consecuencias importantes si no se controla a tiempo.
Los juegos de video que les debes prohibir a tus hijos en las vacaciones de Semana Santa
Los expertos coinciden en que el abuso de pantallas en vacaciones suele aumentar porque los padres relajan las reglas por cansancio, trabajo o comodidad.
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Sin embargo, este cambio de rutina puede provocar irritabilidad, dificultad para dormir, cambios de humor y desinterés por actividades que antes resultaban atractivas, como el juego físico o la convivencia familiar.
A largo plazo, también se han observado efectos negativos en el autocontrol, la atención, el desarrollo neurológico y la salud emocional de los menores.
Otro punto de alerta es el mayor riesgo de dependencia digital. Cuando los niños pasan muchas horas conectados, se incrementan los problemas de atención, la impulsividad y ciertas conductas problemáticas. Además, se reduce el tiempo destinado al juego al aire libre, a la interacción con padres y hermanos, y a experiencias que fortalecen habilidades sociales y físicas.
En este contexto, especialistas en pediatría y ciberseguridad recomiendan no eliminar por completo el uso del celular, sino establecer reglas claras.
El límite sugerido suele ser de una a dos horas diarias, siempre después de cumplir con actividades físicas, familiares o creativas. La clave está en equilibrar el tiempo digital con experiencias reales.
¿Cuáles juegos en línea afectan más a los niños?
Uno de los mayores focos de preocupación son los videojuegos en línea. Durante las vacaciones, muchos niños pasan horas conectados a juegos diseñados para mantenerlos enganchados mediante recompensas constantes, compras dentro de la aplicación y presión social.
Entre los títulos que se recomienda evitar o supervisar de manera estricta se encuentra Roblox, un juego muy popular entre menores, pero con riesgos elevados de ciberacoso, contacto con desconocidos, contenido inapropiado y gasto de dinero real a través de microtransacciones.
También destacan Free Fire y otros juegos de disparos similares, como PUBG Mobile, por su alto nivel de violencia, chats abiertos y fuerte potencial adictivo.
Fortnite, aunque con gráficos menos realistas, incluye tiroteos, compras constantes y dinámicas competitivas que pueden generar frustración. En el caso de Call of Duty, incluso en su versión móvil, se advierte sobre violencia explícita, lenguaje ofensivo y transacciones internas.
Especial atención merece GTA (Grand Theft Auto), considerado totalmente inadecuado para menores por su contenido adulto, que incluye violencia extrema, lenguaje explícito y escenas sexuales.
Chats de menores con extraños
Otros títulos que suelen subestimarse son Among Us, por sus chats con extraños y dinámicas negativas, y Animal Crossing, que aunque parece inofensivo, puede provocar un uso compulsivo que desplaza otras responsabilidades. Los juegos de terror o supervivencia, como Resident Evil u Outlast, también generan preocupación por su impacto en el sueño y la ansiedad infantil.
Ante este panorama, las recomendaciones son claras: revisar siempre la clasificación por edad, activar controles parentales en celulares y tiendas de aplicaciones, y conocer el contenido antes de permitir su uso. Evitar juegos con chat de voz abierto es fundamental si no existe supervisión constante.
¿Cómo entretener a tus hijos en vacaciones?
Como alternativa, los especialistas sugieren aprovechar las vacaciones para fomentar actividades fuera de la pantalla: juegos al aire libre como fútbol, bicicleta o escondite; juegos de mesa tradicionales; manualidades, lectura o cocina en familia; y salidas a parques, playas o museos. Establecer rutinas simples, como “primero actividad física, después pantalla”, ayuda a crear hábitos más saludables.
Si se detectan señales de dependencia, como enojo excesivo al retirar el celular, aislamiento o problemas de sueño, se recomienda acudir con un pediatra o psicólogo infantil. Las vacaciones, bien aprovechadas, pueden ser una oportunidad para mejorar el equilibrio entre tecnología y bienestar.
