TEMPORADA INVERNAL

¿Por qué en invierno hay casas en las que hace más frío adentro que afuera?

Esto no es un problema aislado, sino de una situación común que afecta a miles de viviendas; conoce la causa principal de la pérdida de calor

¿Tu casa parece un refrigerador en invierno? Conoce las razones
¿Tu casa parece un refrigerador en invierno? Conoce las razonesCréditos: internet
Escrito en GLOBAL el

¿Por qué hay casas tan frías en invierno? Es una pregunta que se repite cada año cuando bajan las temperaturas y el frío se instala dentro del hogar, incluso con la calefacción encendida.

Durante los meses invernales, esta duda se convierte en una de las búsquedas más frecuentes en Google, lo que confirma que no se trata de un problema aislado, sino de una situación común que afecta a miles de viviendas.

¿Por qué hay casas tan frías en invierno?

En términos generales, cuando una casa se siente fría en invierno, la causa principal está relacionada con la pérdida de calor. El frío no siempre entra de golpe; muchas veces se filtra poco a poco por corrientes de aire, materiales de construcción o superficies que no conservan la temperatura.

Ventanas mal selladas, puertas con rendijas y muros sin aislamiento permiten que el aire frío circule dentro de las habitaciones, generando incomodidad constante.

Otro factor clave son los pisos fríos. Superficies como losetas, concreto o laminados sin aislamiento absorben el calor corporal, especialmente a través de los pies, que son muy sensibles a las bajas temperaturas.

A esto se suma la temperatura del aire interior: cuando una habitación se mantiene por debajo de los 20 o 21 grados, el cuerpo empieza a resentirlo, aun cuando la diferencia parezca mínima.

Materiales que tardan el calentarse

También influye el contacto directo con superficies frías. Paredes, muebles o armarios que no retienen calor provocan una sensación inmediata de frío. Esto ocurre con mayor frecuencia en casas construidas con materiales que tardan en calentarse y que, sin un buen aislamiento, absorben el calor del ambiente en lugar de conservarlo.

Para identificar con precisión el origen del problema, una herramienta cada vez más utilizada es la cámara térmica. Gracias a la termografía, es posible detectar fugas de calor, puentes térmicos y zonas mal aisladas que no se ven a simple vista.

Este método se ha usado desde hace más de una década en países donde el clima frío es constante.

Al final, la solución no está solo en subir el termostato, sino en mejorar el aislamiento, sellar corrientes de aire y revisar la eficiencia del sistema de calefacción.