La papa es uno de los alimentos más consumidos en el mundo y, al mismo tiempo, uno de los más cuestionados. Durante años ha sido señalada como un alimento que “engorda”, pero la evidencia científica muestra que esta percepción depende más de cómo se consume que del alimento en sí. Entonces, ¿la papa engorda o realmente nutre?
Desde el punto de vista nutricional, la papa es un alimento naturalmente bajo en grasa y moderado en calorías. Una papa mediana cocida (aproximadamente 150 gramos) aporta alrededor de 110 calorías, menos que una porción de arroz o pasta. Además, es una fuente importante de carbohidratos complejos, los cuales proporcionan energía sostenida al organismo.
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Estudios publicados en el Journal of Nutrition señalan que la papa contiene fibra dietética, especialmente cuando se consume con cáscara, lo que ayuda a la digestión y favorece la sensación de saciedad. Esta característica es clave para el control del apetito y puede ayudar a evitar el consumo excesivo de otros alimentos más calóricos.
La papa también es rica en vitamina C, vitamina B6, potasio y antioxidantes. De acuerdo con la Escuela de Salud Pública de Harvard, el potasio presente en la papa es comparable al del plátano y es fundamental para la función muscular, la regulación de la presión arterial y la salud cardiovascular. Asimismo, la vitamina B6 contribuye al metabolismo energético y al funcionamiento del sistema nervioso.
¿Por qué se asocia la papa con el aumento de peso?
La respuesta está en su forma de preparación. Investigaciones del American Journal of Clinical Nutrition indican que el consumo frecuente de papas fritas y productos ultraprocesados derivados de la papa se relaciona con el aumento de peso, no por la papa en sí, sino por la combinación de grasas saturadas, aceites reutilizados y sodio en exceso.
En contraste, cuando la papa se consume hervida, al vapor, al horno o en preparaciones sencillas, forma parte de dietas equilibradas e incluso es utilizada en planes de alimentación para deportistas y personas en control de peso.
Un estudio de la Universidad de Australia demostró que la papa cocida tiene uno de los índices de saciedad más altos entre los alimentos comunes, lo que ayuda a comer menos en las siguientes comidas.
La papa no engorda por naturaleza, es un alimento nutritivo, accesible y respaldado por la ciencia, cuyo impacto en el peso depende del método de preparación y del contexto de la dieta. Consumida de forma adecuada, la papa no solo nutre, sino que puede ser una aliada para una alimentación balanceada.
