La primera gran nevada del año se presentó en Nueva York desde las primeras horas del domingo y confirmó la llegada temprana de condiciones invernales en la ciudad.
La precipitación sólida se extendió de forma generalizada, cubriendo calles, parques y techos, y obligó a activar protocolos de respuesta ante el frío intenso previsto para el cierre de la jornada.
La primera gran nevada del año en Nueva York
Los registros oficiales indicaron que algunas zonas del sur de la ciudad concentraron los mayores volúmenes de acumulación, mientras que áreas céntricas reportaron cantidades menores, pero suficientes para alterar la rutina diaria. Instalaciones estratégicas, como terminales aéreas y espacios públicos.
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Este episodio destacó por su temporalidad, ya que no se observaba una cobertura similar tan temprano en la temporada invernal desde hace varios años.
El fenómeno se produjo tras el paso de un frente costero que avanzó con rapidez, dejando condiciones propicias para la caída de nieve durante la madrugada y primeras horas del día.
Además del paisaje invernal, el evento trajo un descenso marcado en los valores térmicos. Las previsiones apuntaron a temperaturas nocturnas cercanas a los niveles más bajos del invierno, lo que elevó el riesgo de superficies congeladas. Ante este escenario, se reforzaron labores de limpieza, aplicación de sal y monitoreo de vialidades.
En materia de servicios urbanos, el gobierno local anunció ajustes temporales en las normas de estacionamiento para facilitar las tareas de mantenimiento, aunque mantuvo vigentes otras obligaciones para los automovilistas. Las autoridades insistieron en extremar precauciones al desplazarse y considerar opciones de transporte colectivo.
El impacto más visible se registró en la conectividad aérea. Cientos de vuelos presentaron demoras y cancelaciones debido a restricciones operativas, generando tiempos de espera prolongados para pasajeros. Los aeropuertos aplicaron programas de control de tráfico para reducir riesgos, mientras se recomendó verificar el estatus de los vuelos antes de viajar.
Con el paso de las horas, la precipitación disminuyó, pero el frío persistió. La nevada en Nueva York dejó una estampa invernal anticipada, una señal clara de que la temporada fría ha comenzado.
