En el kilómetro 60 de la carretera libre Ensenada-Tijuana se erige una construcción que despierta asombro y desconcierto: el Castillo del Diablo.
Ubicada en el poblado de La Misión, en Baja California, esta casa, considerada la más terrorífica de la frontera de México, no solo atrae turistas, sino que también ha alimentado incontables mitos urbanos.
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'El Castillo del Diablo'
El aspecto inquietante de lo que es una casa se debe a las numerosas figuras que decoran su fachada. Desde una imponente criatura con cuernos al centro hasta gárgolas y esculturas enigmáticas, el lugar genera una mezcla de miedo y fascinación.
Sin embargo, detrás de esta imagen sombría no hay ninguna historia de cultos oscuros, sino la visión artística de su propietario, Tony Wells, un ciudadano estadounidense naturalizado mexicano.
Desde hace siete años, Wells ha invertido una fortuna en su peculiar morada, gastando más de dos millones de dólares en decoración y diseño.
Su inspiración proviene de su esposa, Britney Stevenson, quien comparte con él una estética gótica. En el interior, destacan elementos como maniquíes, candelabros y muebles que evocan una atmósfera mística y medieval.
A pesar de su apariencia intimidante, "El Castillo del Diablo" no ha sido concebido para infundir miedo, sino para ofrecer una perspectiva distinta del arte y la arquitectura. En una entrevista con un medio local, Wells expresó su deseo de que México tuviera algo diferente a iglesias y templos, un espacio para quienes se sienten atraídos por lo oscuro y lo misterioso.
El impacto de la casa ha sido tal que ha sido objeto de documentales y recorridos televisivos, incluyendo la visita de Luisito Comunica, cuyo video en YouTube ha incrementado el interés por el lugar.
Para algunos, el castillo sigue siendo una construcción macabra, pero para otros, es una expresión artística sin igual. Lo cierto es que la casa más terrorífica de la frontera de México continúa despertando curiosidad y desafiando la percepción de lo que significa el verdadero miedo.