La rosca de Reyes es el dulce más esperado cada 6 de enero. Hace muchos años algunos adelantan la celebración por la emoción de descubrir quién será el afortunado o desafortunado en encontrar un haba. Pero, ¿qué significaba este pequeño elemento escondido en el interior del pan?
Para rastrear el significado del haba en la rosca, hay que remontarse al siglo II a.C., durante las Saturnales romanas. Estas fiestas marcaban el fin de la oscuridad invernal y la llegada de la luz.
Cuando la rosca de Reyes llevaba habas
En ellas, se repartían panes circulares adornadas con frutos secos, y con el tiempo, se introdujo un haba como símbolo de prosperidad y fertilidad. Quien encontraba esta legumbre era considerado bendecido con fortuna para el año entrante.
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En la Edad Media, el significado del haba evolucionó. Se convirtió en el eje de una peculiar tradición: quien la encontraba en la rosca era proclamado "rey del haba" por un día.
Este título implicaba un cambio de roles donde los poderosos eran objeto de burlas y los humildes gozaban del mando. Sin embargo, esta breve investidura terminaba con castigos que devolvían el orden social, dando origen a expresiones como “tontolaba” para referirse a quien caía en desgracia tras el reinado simbólico.
Con el paso del tiempo, la tradición de la rosca de Reyes cambió. Se incluyeron monedas o figuritas junto al haba, pero esta última comenzó a desaparecer porque algunos comensales, para evitar el compromiso de pagar la rosca, se la comían.
Hoy en día, el muñeco del "Niño Dios" ha tomado protagonismo, y la responsabilidad de quien lo encuentra es organizar una tamaliza el 2 de febrero, Día de la Candelaria, como símbolo de bendición y generosidad.
Aunque el haba ya no es tan común, su historia quedó ligada a la tradición de la rosca de Reyes, un evento que sigue uniendo familias y amigos cada año alrededor de un dulce cargado de simbolismo.