LA MUERTE de “El Mencho” en Jalisco repercutió en todo el país, 21 estados de hecho, e incluso en carreteras no muy lejanas de nuestro puerto fronterizo, pues la Monterrey-Reynosa y tramos de la Ribereña se registraron reacciones a ese operativo.
Mientras tanto la Monterrey-Nuevo Laredo, que de alguna manera es la que más utilizamos, se mantuvo -hasta el cierre de esta edición- sin mayores contratiempos.
Posiblemente después de “El Chapo”, este operativo sería uno de los hechos históricos más importantes en el renglón del combate al narcotráfico, pues diversas agencias ubicaban al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), como la tercera organización criminal más grande del mundo.
Para la Administración Sheinbaum, que está aún en una etapa inicial, este hecho ha sido determinante para demostrar un golpe mayor, pues se trata sin duda del objetivo más notorio en la lista, tanto de México, como de Estados Unidos.
Los colaterales de la muerte de “El Mencho” aún están por verse, pues usualmente en estos casos muchos esperan una lucha interna por asumir el mando, aunque se hablaba desde hace tiempo de una estructura definida para la sucesión, así como el posible intento de grupos rivales para reclamar plazas, o simplemente que las organizaciones criminales traduzcan un mensaje que tenga efectos a corto y mediano plazo, luego de este golpe en la mesa de parte del Gobierno.
Obviamente, para efectos políticos, esto no dejaría margen para que Estados Unidos argumente que no se está haciendo suficiente en el combate a las organizaciones criminales -claro, con Trump cualquier otra excusa es buena o incluso no requiere de alguna, para amenazar con aranceles, incluso con la negativa de su congreso.
