Este miércoles dio inicio la Cuaresma, llamado inicial que hace la Iglesia Católica a sus fieles para lograr ese arrepentimiento, esa conversión, sin embargo, esa clara disminución de creyentes confirma que tan solo quedan “cenizas” de la fe. Pues desde hace ya varias décadas que se ha estado reflejando este fenómeno en esos sitios de oración, al registrar baja participación de sus feligreses.
Decremento que se ve sobre todo entre la gente joven, al comprobarse que son DE este segmento los que menos acuden a tales sitios para reconfortar su alma, espacios en donde por lo regular aun asisten las mujeres, gente senil y obligadamente los menores, pero ante esa marcada ausencia por igual de los hombres.
Pero bueno sería entender y cuestionar, ¿Por qué está sucediendo este fenómeno?, ¿Por qué ya no se toman al menos estos tiempos de cuaresma como ese periodo de fe entre los seres humanos?, ¿Acaso es por esa ya poca difusión y compromiso de la misma religión para con sus propias comunidades de fieles?
El señalar para entender esto, por supuesto que no debe ofender a nadie como instituciones religiosas o como fieles, pues más que molestar, se debería considerar como ese punto de partida para encontrar esas fallas, esas debilidades o necesidades, así y al afrontarlas, lograr el fortalecer nuevamente la fe entre sus propias comunidades.
Sobre este tema se podría citar a La Encuesta Nacional sobre Creencias y Prácticas Religiosas en México, completo estudio llevado a cabo en el año 2016 pero reeditado en el 2020, en el que se muestra claramente que el catolicismo sigue avante entre los mexicanos como su única religión.
Sin embargo, remarca en una de sus estadísticas que gradualmente un porcentaje del 10% de los católicos han optado por cambiar de religión, basando su decisión y principalmente según se indica en que esta ya no le satisfacía como tal; agregando dicha encuesta que el cambio de religión lo toman al considerar a su iglesia como algo ya decepcionante.
Dicho estudio concluye que efectivamente los mexicanos conservan esa religiosidad y que en su mayoría siguen siendo católicos, llenos de fe adicionados con la creencia en santos y vírgenes, complementando para adorarlos y venerarlos con distintos cánticos, festividades, mandas, entre otros.
Pero remarca que, y aunque el catolicismo sigue permaneciendo con esa superioridad numérica, indica el estudio que experimenta un cambio religioso ante el decremento de la población católica, por lo mismo el crecimiento de otras formas de profesar la religión como la cristiana, bíblicas y evangélicas, o personas creyentes, pero sin ningún tipo de guía como religión se está sucediendo.
Ante este informe, no es por demás recordar que hace ya varias décadas, sobre todo en los años sesentas y setentas que la fe, por decir así, estaba en todo su apogeo, esto por la gran labor de esos que abrazaban ese compromiso de dirigir sus templos, iglesias, parroquias, incluso de esos que se reunían en forma grupal bajo un líder espiritual.
Daba gusto entonces pasar o estar en dichos templos escuchando los cánticos con demasiada alegría y emoción, sentir esa sensación de paz y tranquilidad cuando todos juntos se tomaban de las manos y rezar, y al momento de aplicar los sacramentos o dar el mensaje o sermón, el sentir esa sensación de temor, perdón, arrepentimiento, se podría considerar que dichas palabras lograban y de inmediato y al estremecer, su real objetivo.
Entonces quizás y ante tanta división religiosa se esté provocando esa confusión de la fe, tomándolo no como ese salvador, no como ese ser al que se le puede pedir algún tipo de milagro, rezarle y adorarlo, sino al considerarlo y tan solo como al que ahí se invoca como el más cierto, de toda comparación el mejor.
Ante esto, ojalá que algún día, las religiones se unan como una misma, universal, logrando ese objetivo primordial y principal como es el fortalecimiento de creer en algo divino, en donde todos y al llamado ya fueran católicos, protestantes, Testigos de Jehová, cristianos, mormones, adventistas entre otras externaran las creencias por igual, así reencontrar entre las cenizas esa fe olvidada.