RÍO REVUELTO

Los concesionarios no cumplieron su promesa

Escrito en OPINIÓN el

En agosto del año pasado el gobierno estatal confió en los concesionarios del transporte público, a quienes se les autorizó el incremento de dos pesos a sus tarifas de pasaje, con la condición de que mejoraran su servicio, desde modernizar unidades hasta hacer más eficientes sus rutas.

Independientemente de que usted sea usuario de dicho servicio o no, con que haya salido a la calle en los últimos meses, sabe perfectamente que los concesionarios han incumplido con el trato, pues en las calles no se ve que el parque vehicular se haya modernizado y eso de las rutas eficientes tampoco parece haberse logrado, pues algunos paraderos están llenos de personas que esperan por mucho tiempo su ruta.

Lejos de renovar o incrementar el parque vehicular de los camiones urbanos, este ha ido disminuyendo considerablemente, pues pasamos de 92 circulando en el 2023 a 72 en el 2024 y solo 60 en el arranque de este 2025, cuando se requieren al menos 300.

Los empresarios del transporte público dirán que no les es rentable invertir en unidades con el peaje que tienen, sin embargo ahí hay que hacer varias precisiones, comenzando por el hecho de que es bien sabido que son sus propios choferes quienes no entregan bien las cuentas, pues cubren la barra encargada de contabilizar el pasaje para quedarse con una buen tajada.

Algunos aseguran que hay choferes que conservan más recurso del que entregan a la empresa por concepto de peaje, esto a pesar de que la unidad no les pertenece y que perciben un sueldo por su labor.

Por otro lado, si es que la demanda del transporte público ha bajado en la frontera, específicamente el de los camiones urbanos, es precisamente debido a que no se puede depender de la oferta local para los traslados cotidianos de los hogares a los centros de trabajo y viceversa, por lo que muchos optan por invertir en un vehículo propio, por más modesto que sea, aunque al final solo satura la ciudad de unidades y con esto la contaminación.

De igual manera, una considerable cantidad de neolaredenses ha optado por utilizar el transporte a través de aplicaciones, por la conveniencia que esta representa, y si bien tiene un costo mucho más elevado que una ruta de camión urbano, este llega hasta la puerta de su hogar, centro de trabajo o tienda a la que haya acudido, para trasladarlo usualmente en un auto climatizado directamente hasta su destino, evitando trasbordar y las largas esperas a la intemperie.

En todo esto hay una especie de dilema del huevo y la gallina para determinar si el deficiente transporte público ha derivado en un enorme parque vehicular o viceversa, aunque la mayoría de quienes adquieren una unidad propia coinciden en el primer orden de ideas.