Las ciudades fronterizas se llevan siempre el primer impacto y sufren antes que nadie la incertidumbre por los cambios en las políticas binacionales, de ahí que en las últimas semanas la mayoría de las iniciativas -en ocasiones en tonos de amenaza- que salen de la Casa Blanca sean temas de conversación en diversos segmentos de los neolaredenses.
Curiosamente, la agenda estadounidense se ha inclinado a los temas binacionales, como la declaratoria de los cárteles como organizaciones terroristas que entró en vigor oficialmente este jueves, la promesa de deportaciones masivas -que de hecho se redujo en el primer mes de Donald Trump en comparación con el promedio de Joe Biden- y por supuesto la amenaza de aranceles, relacionada a los temas de seguridad y migración.
En el marco de toda esta tensión que alcanzó un punto crítico en la historia reciente de México y Estados Unidos; se llevará a cabo hoy la tradicional ceremonia del Abrazo, en la que se vierten discursos de unidad, se estrechan las manos las y los funcionarios de ambos países, entre otros simbolismos; sin embargo, salen a relucir interesantes contrastes, como la expulsión de migrantes poco antes y poco después del evento.
Obviamente, Estados Unidos no va a dejar de realizar sus deportaciones, ni siquiera para la fecha de la ceremonia, pero algunos ciudadanos sí cuestionan los discursos de hermandad binacional.
Por ahora, gran parte de la comunidad laredense podría estarse inclinando a rechazar las políticas migratorias recientes, pues muchos tienen familiares o amistades en una situación migratoria irregular.