Se va un año complicado, con noticias difíciles que cayeron como lluvia de meteoritos en todos los rincones del planeta, pero afortunadamente también hay buenas noticias.
El 2025 fue un año que se sintió en la piel: la amenaza de deportaciones masivas desde Estados Unidos, guerras que dejaron de ser lejanas como Ucrania y Gaza, el bloqueo a Venezuela y protestas internas en la Unión Americana que evidencian una sociedad en tensión.
En la frontera, volvió la tentación de levantar muros en lugar de tender puentes. No fue un año cómodo ni sencillo. Fue un año de fricción global, de incertidumbre y de decisiones duras. Pero la historia recuerda que los momentos más tensos suelen ser antesala de transformaciones profundas, y esperemos, de mejora.
En ese contexto, Nuevo Laredo tiene razones para esperar cosas buenas en 2026. Primero, la sede de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) está lista para entrar en operación: luego está la ampliación del Puente Internacional III que iniciaría su obra en este año que inicia y el proyecto ferroviario de pasajeros que conectará a Nuevo Laredo con Monterrey, Saltillo y la Ciudad de México ya comenzó a tomar forma.
Estos proyectos marcan el inicio de una transformación en el transporte y la competitividad regional, y confirman a Nuevo Laredo como un nodo clave del comercio y la infraestructura nacional.
Se han dado inversiones, y eso nos trae empleo y oportunidades. Hay retos, sí, claro, hay obstáculos, también, y en eso debemos trabajar, en encontrar soluciones, rutas de bienestar y progreso.
Así cerramos el año, con realismo para no ignorar los conflictos que persisten y con esperanza fundada en hechos. Que el 2026 llegue con salud, trabajo y oportunidades, y con la serenidad necesaria para cuidar lo que somos como comunidad.
Estimados lectores y lectoras, gracias a quienes nos acompañaron todo el año. Que el próximo sea más justo, más próspero y un poco más luminoso para todos. Feliz 2026.
