ESTE AÑO lo comenzamos con la promesa de Donald Trump de expulsar masivamente a indocumentados que viven en Estados Unidos, sin embargo a pesar de todas las imágenes que circularon de altercados entre oficiales y migrantes, las deportaciones por Nuevo Laredo y otros lugares, cayó a la mitad.
Para ponerlo en cifras, entre enero y noviembre del 2024 se registraron más de 9 mil 953 repatriaciones por Nuevo Laredo, mientras que en ese mismo periodo del 2025, cayó a 5 mil 250 retornos, en su mayoría por el Puente Internacional número 2. Es decir, una disminución del 47.25% al comparar el mismo lapso de ambos años.
Como la amenaza de una figura presidencial no es para tomarla a la ligera, el gobierno mexicano se preparó instalando mega carpas para habilitar albergues, en los que habría alimentos, ropa, cobijas, camas y hasta un recurso para apoyar a los connacionales en su regreso al interior del país, pero ante la ausencia de esas deportaciones masivas, tuvieron que desmantelar algunas y reubicarlas.
Ahora Trump ha mostrado su intención de impulsar un programa de cazarrecompensas, así como habilitar almacenes industriales para encerrar personas indocumentadas de forma masiva, obviamente, deriva de las bajas cifras de expulsiones, que no concuerdan con su promesa de retornos multitudinarios; pero si al principio la inversión fue mayúscula para atraer elementos al ICE, ahora con ese programa sería todo un negocio para los particulares, para cobrar recompensas como en el viejo oeste, claro, sin garantía de que brinde los resultados que espera.
La postura de ‘no bienvenida’ parece haber sido suficiente para reducir los encuentros entre migrantes y agentes de la Patrulla Fronteriza al intentar cruzar a Estados Unidos, lo que de alguna manera debe impactar las repatriaciones, pero tampoco han podido expulsar a tantos millones que ya estaban en suelo norteamericano.
