RÍO REVUELTO

Boyas en la ciudad, ¿por tanto accidente?

Escrito en OPINIÓN el

LOS TOPES recientemente instalados han sido muy controversiales este último par de semanas, pues si bien un segmento ha cuestionado las razones de que se colocaran en semáforos, se trata también de un reflejo interesante de nuestra cultura vial.

Dicen que con frecuencia pagan justos por pecadores y puede que este sea el caso, pues los constantes accidentes en cruceros donde hay semáforos a los que por alguna razón los conductores no les hacen caso, parecen haber motivado a las autoridades a poner medidas adicionales para reducir los percances.

Uno de los ejemplos en cuantos cruceros conflictivos en los que se han instalado topes que mencionaba el titular de la Dirección de Tránsito y Vialidad, es el de Obregón y Perú, en el que se contabilizan al menos ocho percances con seis personas lesionadas durante el año, sin olvidar el accidente fatal en junio, cuando un trabajador de Comapa fue atropellado mientras esperaba el camión muy temprano por la mañana, siendo la persona responsable, una mujer en estado de ebriedad.

Toda medida va a tener voces a favor y en contra, y esta en particular ha generado una conversación muy fuerte en la comunidad, pues mientras algunos cuestionan la necesidad de los reductores de velocidad, otros reflexionan sobre cómo en ocasiones los ciudadanos deben ser protegidos de sí mismos.

Además, esta situación llega en el marco de los festejos de fin de año, que tradicionalmente traen consigo tragedias por los maratones de posadas en las que el alcohol es un ingrediente que se combina con el volante en altas horas de la noche, cuando algunos pierden la capacidad de maniobrar un vehículo y se animan a circular a toda velocidad.