PASADIZO SECRETO

Las pelonas

Escrito en OPINIÓN el

En la época de los años veinte, la historia remarca un acontecimiento que en verdad sorprendió a la sociedad y gobierno mexicano de esos tiempos, al ser las protagonistas de ese hecho las mujeres, féminas que decidieron cortar sus largas cabelleras dando paso al sobrenombre de las pelonas.

Según lo documentado, este acto muchos lo consideraron como una forma de rebeldía ante una sociedad totalmente conservadora, sin embargo y más que retractarse, otros tantos grupos de mujeres comenzaron a utilizar pantalones, a realizar labores propias de los hombres, exigían conducir coches, el manejo de herramientas de trabajo, tenían ideas y pensamientos que por igual llamaban la atención por sus comentarios fuera de lo normal.

De hecho, periódicos tan importantes de aquella República mexicana como el Universal Gráfico, generaba concursos denominados populares en donde cuestionaba: ¿Qué opina usted de las pelonas?, e ilustrando con imágenes de una mujer con cabello largo y otra con cabello corto preguntaba, ¿Cree usted que la mujer debe llevar el pelo largo o corto?, si es mujer firme aquí, si es hombre aquí, corte usted este cupón e instaba el llevar sus respuestas a sus oficinas.

Sin lugar a dudas que las actitudes de esas mujeres posicionaron y bien las bases para la mujer actual, y aunque muchas fueron cruelmente señaladas por esas manifestaciones, actitudes, los ecos de esa autonomía, de esa libertad, de esa firme toma de decisiones hoy en día se hace presente.

Pero quizás la tarea de ellas aún no termine, pues de aquellas distantes “pelonas” de los años veinte, al parecer mucho hay por hacer ante una sociedad mundial que para infinidad de actividades las sigue relegando, minimizando de una forma por demás excluyente.

Y no precisamente a labores, a trabajos, a actividades fuera del hogar, sino de un casi sometimiento para con la sociedad en donde tienen que alinearse por decir así a estrictos modelos de vida impuestas por gobiernos, por cuestiones religiosas, sociales incluso tradicionales y generacionales.

En el México de ayer sabido es que era muy marcado el poder del hombre-gobierno-sociedad sobre la mujer en todas las etapas de su vida, entonces desde que nacía esa niña, sobre todo el padre y al no considerarla como apoyo laboral, a muy temprana edad se “ofrecía” en casamiento, las esposas eran direccionadas al hogar y a criar a los hijos donde no había escapatoria; de no acatar, eran duramente juzgadas por la sociedad; el gobierno mismo entonces no les permitía esa libertad de actuar.

En otras partes del mundo una de estas costumbres y no menos conocida es el uso del Hiyab, vestimenta salpicada de normas de conducta musulmana con cuestiones religiosas, obligación que presenta sobre todo a la mujer cubierta en su totalidad, dejando al descubierto tan solo sus manos, la cara y pies.

Como las “pelonas” por igual han surgido detractoras de esas costumbres, como lo marca por igual la historia de la feminista egipcia Hoda quien en público decidió quitarse el velo, provocando esto que muchas mujeres emularan su valiente acto.

En esta época actual causa y mucha extrañeza que la religión católica aun desestime la capacidad de la mujer, esto al no brindar esa apertura a tareas como el ordenamiento sacerdotal, que, por lo mismo, no existan mujeres en la jerarquía eclesiástica que les permita incluso llegar a ser esa líder religiosa al igual que un Papa.

Sobre esto, probablemente y permitiéndoles el tomar la dirección de esta mundial religión, de seguro que surgirían bajo su mando cambios favorables para la humanidad, daría otro giro la forma de cómo entender la fe.

Existen cientos de libros que hablan de las mujeres, escrito por mujeres que externan ese feminismo o sexo femenino, sus cualidades, sus potencialidades en todo tipo de tareas, algunos de ellos Historia de las Mujeres, Las Olvidadas, Mujeres en Acción, Reinas en la Sombra, Divas Rebeldes, Ellas Mismas, Las Mujeres que leen son peligrosas, La Pasión de ser Mujer.

Entre otros libros existe uno llamado Mujeres Silenciadas en la Historia en donde su autora relata y repasa a la mujer a través de la historia, retoma de una forma apasionada el desarrollo de algunas mujeres que se vieron forzadas y para lograr sus propósitos a tomar decisiones complicadas, como como el tener que adoptar una figura masculina para ejercer su actividad o profesión tal como la medicina al no ser aceptadas.

Retomando a “las pelonas” de aquella Republica Mexicana de los años veinte, cierto es que a estas alturas de la vida y por lo que aún se está viendo, el sexo femenino, la mujer, esa compañera y apoyo de muchos desafortunadamente aún tiene un largo camino por recorrer para lograr no esa igualdad, sino su identidad como mujer.

Sobre esto cabe agregar entonces que las pelonas no estaban equivocadas ante una sociedad y gobierno que las reprimía, como tampoco han estado equivocadas aquellas mujeres que han rechazado el Hiyab, que han protestado ante foros internacionales del porque no se les permite acceder a altos niveles de la religión.

Cierto, la mujer por sus insistencias tiene muchos más derechos y libertades que antiguamente, pero para alcanzar esos tantos más ¿Acaso tiene que seguir permaneciendo como oprimida?, o quizás para lograrlo tenga que actuar como las “pelonas”, imponiéndose, construyendo porque no hasta sus propias leyes, convirtiéndose así y de una buena vez en y de todos sus actos como la que decide, la que domina.