DESDE LA FRONTERA

El claroscuro de la agenda 2030 en México

Escrito en OPINIÓN el

Los acuerdos establecidos en el marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible de los Estados Unidos Mexicanos 2020-2025 se tendrán que cumplir con la agenda 2030, en donde se tiene como ruta de acción a los Objetivos del Desarrollo de Sostenible (ODS).

Bajo lo indicado, las prioridades nacionales se plasman en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) cuya visión se desarrolla en la Estrategia Nacional 2030, el cual se vincula y complementa con un el compromiso internacionalque tiene nuestro país en materia de derechos humanos, igualdad de género, cambio climático, desarrollo sostenible, gestión del riesgo de desastres, prevención del delito, justicia, migración y protección internacional del medio ambiente.

En este último punto ambiental, México tiene grandes retos, entre los que se puede mencionar la gestión del agua, la generación eléctrica y por supuesto enfrentar el cambio climático, la deforestación y la conservación de la biodiversidad ante un escenario de pocos recursos económicos y de personal por los recortes presupuestales que se han dado en los últimos años.

Lo anterior es un panorama poco halagüeño, siendo que acorde a Carabias al (2024) se ha perdido el 50% de los ecosistemas terrestres naturales originales y con ello está en amenaza gran parte de la biodiversidad, un ejemplo claro es que la mitad de las especies de vertebrados están en condición de riesgo. Mientras que la tasa de deforestación en las últimas cinco décadas ha sido la mayor del mundo, lo cual se ha estimado que de los años 2001 a 2018 fueron de 212 mil hectáreas por año siendo los lugares más afectados la zona de Chipas y Yucatán, que precisamente presenta alta biodiversidad.

En tanto en sitios con bosque templado como Michoacán y Jalisco se perdió este tipo de bosque por tala clandestina y por la siembra del aguacate denominado “oro verde”, que le ha impactado al suelo. Por otro lado, el 86% de las pesquerías de México está bajo la categoría de sobrexplotaciones y, si se continúa con esta la explotación al ritmo actual, estarán en condición de riesgo.

A lo anterior se suma la falta de planeación en el uso y ocupación del territorio desde el nivel local hasta el estatal, que ha provocado la fragmentación de los ecosistemas naturales y con ello las poblaciones de especies han quedado aisladas, por lo cual el aislamiento genético no permite el intercambio genético y con ello la variabilidad  que permite la resistencia ante enfermedades o plagas entre individuos hasta poblaciones, lo cual es antecedente a lo que se denomina extinción de especies.

Todo lo referido estaba sostenido con un andamiaje legal, jurídico que lamentablemente no se aplica, y como el debilitamiento de instituciones ambientales que incluso han desaparecido o se les ha constreñido presupuestalmente o con recursos humanos. Cabe señalar que hay casos exitosos de protección ambiental como son las Áreas Naturales Protegidas (ANP) que están apoyadas por la comunidad, la academia y los tres órdenes de gobierno. Es importante reflexionar que al menos para el próximo 2025 y siguientes años, se tienen retos enormes donde el  desarrollo del modelo económico que no esté basado en altos costos ambientales que implique una pérdida de ecosistemas y biodiversidad, el deterioro del medio ambiente en zonas metropolitanas y lo que se ha hecho más evidente en las últimas décadas, que es una creciente presión sobre los recursos hídricos, lo que se conjuga con uno de los retos más grandes que es la adaptación y resiliencia ante los efectos del CC y los desastres que esto conlleva y las implicaciones sociales y económicas por regiones de nuestro país (ONU, 2024). ¿Cuál sería el panorama que tú esperas en materia ambiental para el próximo año?