Sin importar si es de día o de noche, el cruce por el Puente Internacional Juárez-Lincoln se ha convertido en un auténtico embudo para quienes retornan de Laredo, Texas, hacia México. Para los usuarios, la solución es tan lógica como urgente: abrir más carriles; sin embargo, la realidad es otra, pues de las 16 casetas de inspección disponibles, apenas operan entre cuatro y cinco, provocando tiempos de espera que superan habitualmente la hora de retraso.
De acuerdo con testimonios, la situación se ha vuelto constante en días recientes, especialmente en horarios de mayor afluencia, como después de las 6:00 de la tarde. “Hicimos casi una hora desde que tomamos la fila y avanzamos muy lento. Hay muchas casetas, pero la mayoría están cerradas”, comentó Sergio Maldonado, un conductor que de lunes a viernes usa el cruce fronterizo.
Otro usuario de nombre Carlos Cuevas, señaló que esta problemática impacta directamente a quienes cruzan por motivos laborales o familiares. “Uno viene con el tiempo medido y esto retrasa todo. No sé por qué no habilitan más carriles si ahí están y no necesitan se operados por personal”, expresó. Además, en el punto de revisión se observa que el equipo de inspección con rayos gamma, infraestructura recientemente instalada actualmente no se encuentra en operación.
Aunque este sistema es independiente del flujo en las casetas, su inactividad evidencia recursos instalados que no están siendo aprovechados. “Es frustrante ver instalaciones que son nuevas, porque la verdad no tienen mucho tiempo que fueron remodeladas y no están funcionando, mientras las filas muy lentas. Fila ya hacemos de ida y muchas veces nos toca también de regreso”, agregó otro automovilista.
No se ha informado de manera oficial sobre las causas de la baja operatividad en las casetas. Mientras tanto, se recomienda a los usuarios tomar precauciones, salir con anticipación y considerar tiempos extra al momento de cruzar.
