Impresionante y polémico. La aparición de un ejemplar de dimensiones colosales en los márgenes del Río Bravo ha dejado con la boca abierta a más de uno, pero también ha desatado una feroz discusión en redes sociales. El catán, ese "fósil viviente" que navega en las aguas del noreste desde hace millones de años, terminó fuera de su hábitat para convertirse en la foto del recuerdo de unos pescadores.
Un gigante de escamas de diamante
Las imágenes no mienten. El animal es una verdadera bestia del río: el ejemplar es tan grande que se necesitaron dos personas para manipularlo y un tronco para mantener su mandíbula, llena de dientes, abierta. Su cuerpo acorazado nos recuerdan por qué es considerado el rey de los caudales en el noreste de México.
El catán (Atractosteus spatula) es el pez de agua dulce de mayor tamaño en las aguas continentales del Golfo de México. Habita desde los ríos Ohio y Missouri en Estados Unidos hasta Veracruz, y es una especie que ha cambiado muy poco desde el período Jurásico, lo que le ha valido el título de "fósil viviente".
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El "trofeo": Para los captores, es la culminación de un sueño de pesca; una batalla de fuerza y paciencia que terminó con el pez en la orilla. Fue sacado en las inmediaciones de Nuevo Laredo, demostrando que, a pesar de la contaminación y la sequía, el Bravo aún guarda secretos monumentales.
¡Estalla la indignación en redes!
Pero no todos están celebrando la captura. Un sector importante de la ciudadanía levantó la voz con un reclamo que cala hondo: no se trata de hambre, sino de vanidad.
El reclamo principal es que se matan a estos ejemplares solo por la vanidad de una imagen en redes sociales. "Los ecosistemas se mantienen de estos animalitos... y nosotros los matamos por un trofeo", señalan los críticos.
La opinión pública es tajante: la muerte de un animal se perdona si es para comer, pero matarlo por "deporte" sin control de las autoridades es visto como un atentado contra los recursos naturales. Hay un llamado urgente a que las autoridades de pesca y medio ambiente pongan reglas claras. ¡Seamos conscientes de que estamos acabando con los resguardos naturales por un momento de gloria efímera!
El contraste: un pescador en Texas que lo devolvió
Mientras en Nuevo Laredo el debate arde, en el lado texano del río ocurrió una historia distinta que pone en perspectiva la polémica. Hace más de medio año, el pescador Ricardo Salas, originario de Ciudad Acuña, Coahuila pero residente en Texas, capturó un catán rosado de más de 1.8 metros en Hutchin, Texas.
A diferencia del caso de Nuevo Laredo, Salas liberó al animal después de tomarle fotografía. "Cuando regresas lo que el río te presta es doble satisfacción", explicó el pescador, quien compartió su hazaña en redes sociales como un ejemplo de pesca responsable.
Salas señaló que en Texas las regulaciones son muy estrictas: las autoridades revisan tanto el tamaño como la cantidad de peces que los pescadores pueden llevarse a casa. En contraste, advirtió que en municipios fronterizos de Tamaulipas como Nuevo Laredo, "casi no hay pescadores deportivos" con estas prácticas de conservación.
El papel del catán en el ecosistema
Este pez no está de adorno en el río. Es un depredador tope que ayuda a controlar las poblaciones de otras especies. Ha resistido cambios climáticos y la mano del hombre por siglos, pero hoy su mayor amenaza es la pesca desmedida sin fines de consumo.
Según el Acuario de Veracruz, aunque la especie no se encuentra protegida oficialmente, "sus poblaciones han sido mermadas por la contaminación y sobrepesca". Y lanzan un mensaje claro: "Proteger al pez catán es importante ya que es un tesoro viviente de nuestros ecosistemas acuáticos; su presencia mantiene el equilibrio en los ríos y lagos".
Acciones en Tamaulipas: un rayo de esperanza
En medio de la polémica, hay noticias alentadoras. Esta semana, la Universidad Tecnológica del Mar de Tamaulipas Bicentenario realizó un curso de manejo de reproductores de catán, trabajando directamente con ejemplares de la especie como parte de su banco de organismos acuícolas.
La casa de estudios destacó que estas prácticas buscan "reforzar el aprendizaje práctico de las y los estudiantes, preparándolos para enfrentar los retos del sector acuícola con conocimiento técnico y compromiso ambiental".
