Conocer qué tribus indias habitaron a los márgenes del Río Bravo en la región de Laredo y Nuevo Laredo, Tamaulipas, es fundamental para entender la historia temprana de esta zona fronteriza.
Mucho antes de que se establecieran villas, misiones y ranchos españoles, ambos lados del río estuvieron ocupados por diversos pueblos indígenas que se adaptaron a un entorno duro, seco y cambiante, y que jugaron un papel central en los conflictos de la colonización.
Las tribus indias más temidas del Río Bravo
En los siglos XVI al XIX, las principales tribus que vivían en las márgenes del Río Bravo pertenecían al amplio grupo cultural coahuilteco.
No se trataba de una sola nación, sino de múltiples bandas independientes, como los comecrudo o carrizo, tejón, salapaque, mayapem, cotoname, cuero quemado, tepemaca, concuguyapem, clancluiguyguen y uscapem. Estas comunidades se movían constantemente entre lo que hoy es Laredo, Texas, y Nuevo Laredo, Tamaulipas, siguiendo los recursos naturales disponibles.
Su forma de vida era nómada o seminómada. Sobrevivían gracias a la caza de venados y conejos, la pesca en el río y la recolección de raíces, frutos y semillas silvestres.
No desarrollaron una agricultura formal, pero conocían bien las plantas del desierto, que también usaban como medicina. Habitaban refugios temporales hechos con ramas y pasto, y vestían ropa sencilla de pieles, además de adornos con huesos, plumas o piedras.
Estos grupos no eran pasivos. Muchos fueron guerreros y defendieron su territorio frente a los colonos españoles y, más tarde, mexicanos.
Resistieron durante siglos
Desde la década de 1580, los coahuiltecos resistieron las expediciones de esclavitud y los avances militares. Usaban arcos, flechas y, con el tiempo, armas de fuego obtenidas por intercambio o saqueo. Algunos aceptaron vivir en misiones como San Agustín de Laredo o San Joaquín del Monte, pero otros continuaron en resistencia hasta después de 1800.
En los siglos XVIII y XIX, la región también sufrió incursiones de apaches lipanes y comanches, quienes atacaron ranchos y poblaciones como Laredo, Guerrero y Revilla.
Estos enfrentamientos se intensificaron tras la fundación de Nuevo Santander en 1747 por José de Escandón, que desplazó a los pueblos originarios.
Comprender qué tribus indias habitaban a los márgenes del Río Bravo en la región de Laredo y Nuevo Laredo, Tamaulipas permite entender mejor el origen de una frontera marcada por la resistencia, la supervivencia y el conflicto.
