Las descargas de aguas residuales no tratadas al río Bravo, se redujeron durante este año hasta en 55.4 por ciento con relación al 2024, cuando llegaban al cauce 815.26 litros por segundo de aguas negras, mientras que de enero a la fecha sólo llegan 363.45 litros por segundo, de acuerdo con la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA).
El representante del organismo, Ramón Meza González, señaló que la eliminación de las aguas no tratadas al río Bravo obedece en gran parte a la rehabilitación de los colectores en la ciudad, principalmente los colectores Ribereño y Coyote.
“Estos proyectos han sido muy beneficiosos para la eliminación de las descargas; se han eliminado casi la mitad del porcentaje y esperemos que sigan beneficiando para la calidad del agua del río estos proyectos.
Actualmente hay en proceso varios proyectos y vamos a seguir el monitoreo. Este proyecto de saneamiento inició en el 2023 y se terminará en el 2027, y para esa fecha esperamos tener un gran avance. La idea es eliminar al 100 por ciento las descargas”, dijo Ramón Meza González, representante de la CILA, sección mexicana.
Destacó que particularmente la conexión del Colector Coyote con la Planta Internacional de Tratamiento de Aguas Residuales (PITAR) eliminó una descarga masiva de 400 litros por segundo, lo que significa casi la mitad del porcentaje que se tenía anteriormente.
Estos trabajos de rehabilitación que se llevan a cabo por parte del Gobierno Municipal sin olvidar la parte estatal y federal, forman parte de un proyecto integral que inició en el 2023 y se estima que concluya en el 2027; además esta inversión que actualmente se realiza de más de 81 millones de pesos, deja a Nuevo Laredo y Tamaulipas como un referente en cuanto a saneamiento del agua.
