En la búsqueda de hábitos saludables, la frecuencia con la que una persona debe bañarse durante el invierno se ha convertido en un tema de debate rodeado de mitos.
¿Bañarse cada tercer día o a diario? ¿El exceso de limpieza puede perjudicar la piel? Para arrojar luz sobre estos interrogantes, Ariel Vilchis Reyes, académico del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, ofrece valiosas recomendaciones.
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El baño corporal durante el invierno
Vilchis Reyes destaca tres factores fundamentales al determinar la frecuencia del baño: el clima, la condición biológica y la actividad física.
Durante la época de frío, se sugiere bañarse dos o tres veces por semana, mientras que en temporad de calor, especialmente si se suda con frecuencia, la recomendación puede llegar a ser hasta dos veces al día.
Estos ajustes se basan en la necesidad de eliminar el sudor y mantener la higiene, adaptándose a las condiciones ambientales.
La condición biológica individual es un elemento crucial. Cada cuerpo es único, y la cantidad de sudor o grasa en la piel varía.
Bañarse diariamente puede parecer saludable, pero es esencial tener precaución para no dañar las pieles más sensibles. La piel posee una capa protectora contra agentes externos, y su eliminación excesiva puede desencadenar dermatitis, celulitis u otras infecciones dermatológicas.
¿Qué dice la OMS?
Para aquellos involucrados en actividades físicas intensas o trabajos que requieren esfuerzo, se aconseja un mayor número de baños para eliminar las bacterias generadas por la sudoración.
La Organización Mundial de la Salud respalda la idea de bañarse cada tercer día, enfocándose en mantener una buena higiene en áreas propensas a la sudoración, como axilas, ingles y pies.
Los riesgos asociados con el exceso de baño son evidentes en cambios en la piel, como resequedad, comezón, enrojecimiento y sensibilidad. Estas señales pueden indicar deshidratación, resaltando la importancia de mantener un equilibrio en la limpieza personal.
Asimismo, lavar el cabello en exceso puede conducir a la deshidratación, fragilidad y caída del mismo. Se aconseja lavar el cuero cabelludo cada tercer día para preservar su salud.
La frecuencia del baño
Una higiene deficiente, por otro lado, aumenta el riesgo de infecciones por hongos, acné y abscesos subdérmicos.
Es vital reconocer y adaptar la frecuencia del baño a las necesidades individuales, fomentando así una piel y cabello saludables.
Desmentir mitos sobre la frecuencia del baño no solo educa, sino que también promueve prácticas de higiene adecuadas y fundamentadas en el cuidado personal.