Encontrar estacionamiento puede convertirse en un verdadero reto. Sin embargo, intentar “ahorrarse tiempo” ocupando un lugar indebido puede salir mucho más caro de lo que parece, especialmente cuando se trata de espacios exclusivos para personas con discapacidad.
Lo que muchos consideran una falta menor puede convertirse en una sanción económica importante, además de generar un impacto negativo en quienes realmente necesitan estos espacios.
Ocuparlos sin permiso podría costarte caro
Los llamados “cajones azules” están diseñados específicamente para personas con movilidad reducida. Estos espacios se identifican fácilmente por el símbolo internacional de accesibilidad: una figura en silla de ruedas sobre fondo azul. Su ubicación, generalmente cercana a entradas de hospitales, centros comerciales y edificios públicos, no es casualidad. Está pensada para facilitar el acceso seguro y digno a quienes enfrentan dificultades para desplazarse.
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A pesar de ello, es común ver a conductores que, por prisa o comodidad, deciden utilizarlos sin contar con la autorización correspondiente, sin dimensionar las consecuencias.
¿Qué dice la ley y cuándo aplica la multa?
De acuerdo con el Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México, está estrictamente prohibido estacionarse en estos espacios sin contar con placas especiales o distintivo autorizado. La única excepción permite el uso temporal, exclusivamente para ascenso o descenso de personas con discapacidad, y por un máximo de 20 minutos.
Además, estos lugares deben estar claramente señalizados, por lo que alegar desconocimiento no evita la sanción. Las autoridades han reforzado la vigilancia para evitar abusos en este tipo de espacios.
Multas en 2026: así impacta la UMA
Las sanciones se calculan en función de la Unidad de Medida y Actualización (UMA), cuyo valor para 2026 ronda los $118.57 pesos aproximadamente.
Con base en esto, las multas por ocupar un cajón exclusivo pueden alcanzar
- 20 UMAs: alrededor de $2,371 pesos
- 25 UMAs: cerca de $2,964 pesos
- 30 UMAs: hasta $3,557 pesos
Y esto no es todo. Si el vehículo es remitido al corralón, el conductor deberá pagar adicionalmente el arrastre y la estancia, lo que puede elevar considerablemente el costo total. Así, una acción que dura solo unos minutos puede convertirse en un gasto de varios miles de pesos.
Más allá de la multa: un tema de respeto y responsabilidad
El problema no es solo económico. Estacionarse en un lugar exclusivo para personas con discapacidad puede afectar directamente a alguien que realmente lo necesita en ese momento. Para muchas personas, caminar largas distancias o maniobrar un vehículo sin estos espacios adecuados representa un esfuerzo físico significativo, e incluso doloroso.
Respetar estas áreas no es una cuestión de cortesía, sino de empatía y responsabilidad social. Las autoridades insisten en que estas normas existen para garantizar la inclusión y el acceso equitativo a espacios públicos. En una ciudad con alta demanda vehicular, seguir las reglas no solo evita multas, también contribuye a una mejor convivencia.
