Durante el sexenio pasado, el gobierno federal impulsó una política para ampliar el acceso a las tecnologías de la información en todo el país a través del programa Internet para Todos, operado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en ese contexto, una imagen que parecía cosa del pasado ha comenzado a reaparecer en algunos puntos del país: las casetas telefónicas.
Aunque estos dispositivos quedaron prácticamente en desuso con la llegada de los teléfonos celulares, la CFE ha comenzado a instalar nuevas cabinas telefónicas como parte de una estrategia con un objetivo muy específico, lejos de responder a la nostalgia, su regreso atiende a una necesidad social y humanitaria concreta.
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La CFE ha explicado que estas nuevas cabinas están pensadas principalmente para mexicanos deportados desde Estados Unidos, quienes muchas veces regresan al país sin teléfono, dinero o acceso inmediato a comunicación, por ello, la mayoría de estas casetas se encuentran en ciudades fronterizas, entre ellas:
- Tijuana
- Altamira
- Tampico
En estos puntos, las personas deportadas pueden realizar llamadas gratuitas tanto a México como a Estados Unidos, con el fin de avisar a familiares sobre su situación y coordinar apoyo, además, las cabinas funcionan como puntos de acceso a internet gratuito mediante WiFi, lo que extiende su utilidad a la población en general que se encuentre en las inmediaciones.
