Una conducta inquieta, una salida aparentemente rutinaria a la tienda y una carta de despedida marcaron el inicio de la pesadilla que hoy vive María Gabriela García Martínez. Su hijo, Luis Santiago Marín García, un adolescente de 16 años originario de Etzatlán, Jalisco, desapareció la noche del 3 de enero, y su familia teme que haya sido reclutado por el crimen organizado mediante una falsa oferta de empleo. Desde temprano, algo no estaba bien. La madre recuerda que ese día su hijo se comportó de manera inusual, inquieto, entrando y saliendo de la casa, con el celular siempre en la mano.
Lo notamos sospechoso, pegado al teléfono toda la tarde y noche.
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Luis Santiago fue visto por última vez alrededor de las 19:40 horas, cuando se puso una chamarra y avisó que saldría a la tienda. Sin embargo, su tía, Fabiana Vanessa García Martínez, percibió algo extraño y decidió seguirlo. Apenas salió de casa, el joven comenzó a correr. Ella intentó alcanzarlo, pero en cuestión de minutos lo perdió de vista.
“Salió corriendo y ya no lo vimos. Se nos fue en segundos”, recuerda la tía, quien alcanzó a notar que el adolescente llevaba una chamarra roja abultada, una gorra blanca y una mochila. A unas cuadras, incluso observó la presencia de otra persona, a quien no reconoció, y vio cómo Luis Santiago sacaba algo de entre su ropa para guardarlo.
El joven cursa el tercer semestre de preparatoria y solía combinar sus estudios con trabajos eventuales como ayudante de albañilería los fines de semana o en vacaciones. Aunque nunca manifestó problemas, su madre admite que le preocupaban nuevas amistades que había hecho recientemente, personas que no conocía y que no eran de la escuela.
Tras notar su ausencia, la familia inició de inmediato la búsqueda y dio aviso a las autoridades. Horas después, al regresar a casa, encontraron una carta escondida en el ropero. El mensaje encendió todas las alarmas, Luis Santiago se despedía, aseguraba que estaría bien, que no podría responder llamadas por un tiempo y que enviaría dinero.
Ya no quiero darles problemas, los voy a extrañar.
Para su madre, el contenido del mensaje confirma sus temores. Cree que su hijo fue engañado con una promesa de trabajo, una modalidad de reclutamiento que autoridades han identificado como una práctica creciente, especialmente a través de redes sociales.
En Jalisco, la desaparición de adolescentes vinculada a falsas ofertas laborales se ha convertido en una constante. Autoridades han confirmado que otros menores han sido llevados a estados como Zacatecas y Sinaloa para presunto adiestramiento criminal, con desenlaces fatales en algunos casos.
