Lo que debía ser una noche de música y celebración por el aniversario del Ejido 20 de Noviembre terminó convertida en una escena de auténtico terror en Matamoros, Coahuila. Entre atropellamientos intencionales, golpizas e incendios provocados, una familia vivió lo que hoy describe como una “noche infernal”, mientras la autoridad municipal no intervino.
Los hechos ocurrieron alrededor de la 1:30 de la madrugada, cuando el baile popular estaba por concluir y la violencia estalló de forma repentina.
“Nos arrollaron varias veces”: así inició el ataque
Aimee Joana Salazar, quien se encontraba de visita con su familia, salió a la calle al escuchar vidrios rotos, gritos y pedradas. En segundos, una camioneta aceleró directamente contra ella y otras cinco personas, embistiéndolas de manera deliberada.
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“Alcanzo a jalar a mi niño y la camioneta nos arrolló a mí, a mi esposo, a mi cuñado y a otros familiares. Nos pasó encima más de tres veces”, relató una de las víctimas.
El impacto dejó a varios lesionados tendidos en el suelo, mientras el conductor y otros agresores continuaban con los ataques.
Bombas molotov y fuego: la violencia no se detuvo
Buscando salvarse, las víctimas se refugiaron en una vivienda cercana. Sin embargo, la agresión escaló todavía más. Un grupo de aproximadamente 20 sujetos rodeó la casa y comenzó a lanzar bombas molotov.
El fuego consumió tres vehículos, una vivienda, y una papelería familiar. Dentro del inmueble había mujeres, niños y menores de edad, atrapados mientras escuchaban explosiones y veían cómo el fuego avanzaba.
“Nos aventaron botellas con gasolina, incendiaron todo. Tenía a mis hijos y sobrinos adentro. Salimos por la azotea. Yo no podía moverme”, narró Aimee, quien resultó gravemente herida.
Denuncian omisión de la Policía Municipal
Uno de los señalamientos más graves apunta directamente a la Policía Municipal de Matamoros. De acuerdo con los testimonios, los elementos estaban presentes y no intervinieron.
“Los policías estaban ahí, con macana en mano, viendo todo. No hicieron nada”, denunció la víctima.
Para los habitantes, este hecho dejó al descubierto una grave omisión de la autoridad en una agresión que pudo terminar en una tragedia mayor.
A pesar de que Aimee sufrió daño en la cadera, una herida profunda en el labio y lesiones múltiples, la Fiscalía de Coyote no ha clasificado el caso como intento de homicidio.
Según la afectada, la única propuesta fue un “acuerdo reparatorio”, mientras que el presunto responsable, identificado como Cleomar “N”, fue liberado al día siguiente.
Aimee, quien recientemente dio a luz, es clara en su exigencia:
“No quiero dinero. Quiero justicia. Lo que hicieron fue quererme matar. No hay ley en este municipio. Quiero que paguen con cárcel”.
Miedo e indignación en la comunidad
Vecinos del Ejido 20 de Noviembre aseguran que el miedo se ha apoderado de la comunidad y exigen la intervención de autoridades estatales, ante lo que consideran impunidad total.
El caso ya circula en redes sociales como un ejemplo extremo de violencia, falta de control y abandono institucional.
