México inició ayer lunes, el envío de agua para pagar la deuda con Estados Unidos. La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que no se harán entregas que pongan en riesgo el suministro para las poblaciones del norte de México, zona que incluye a Nuevo Laredo.
El envío de agua será gradual y hasta el 31 de diciembre, se busca entregar 246 millones de metros cúbicos que vendrán de distintas cuencas y de esa manera garantizar el suministro para la ciudadanía.
Aunque la presa La Amistad se reporta al 24 por ciento de su capacidad, aquellos embalses que desembocan en los ríos Conchos y Bravo cuentan con reservas en números positivos. Uno de ellos, la presa Pico del Águila, tenía la mañana de ayer, un nivel que alcanzaba 73 por ciento.
“Lo que es muy importante que todos sepan es que no se está dando agua que no tenemos o que afecte a las y los mexicanos, sino que se vio de distintas cuencas cómo podía atenderse la solicitud de Estados Unidos, que es parte del Tratado de 1944. No es que estemos entregando más de lo que dice el tratado y tampoco es que estemos dando agua que no tenemos.
“Ellos pedían que hasta diciembre se entregara una cantidad de agua, pero dijimos que no se puede, no sólo físicamente, sino que además va a tener consecuencias si se hace en tan poco tiempo. Se logró un acuerdo para entregarlo en más tiempo”, explicó Sheinbaum.
“Ahora se va a ver a partir de la cantidad de agua que hay en el periodo de lluvias, cómo puede irse solventando el déficit”, explicó Sheinbaum. En un comunicado conjunto publicado el viernes pasado, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) anunció que el envío gradual de 249 millones de metros cúbicos de agua, la cantidad que el presidente Trump reclama, comenzarían a entregarse desde ayer lunes.
Además, en el mismo texto, el Gobierno mexicano admite el déficit que tiene con Estados Unidos, donde empresarios agrícolas, el gobernador de Texas y Trump, reclaman un pendiente de más de 986 millones de metros cúbicos arrastrados desde hace años.
