SALUD

¿Sudor y cáncer? La polémica relación entre la tela de la ropa que usas a diario y tu salud

La relación entre telas y cáncer, aunque a menudo se exagera en redes sociales, tiene fundamentos reales que conviene analizar con información verificada

¿Qué efectos tienen algunas sustancias químicas de la ropa a la salud?
¿Qué efectos tienen algunas sustancias químicas de la ropa a la salud?Créditos: internet
Escrito en GLOBAL el

Si bien ninguna prenda de vestir provoca cáncer de manera directa, inmediata o inevitable durante su uso cotidiano. diversas investigaciones científicas han señalado que ciertos químicos utilizados en la fabricación de ropa, especialmente en telas sintéticas o en acabados industriales, pueden representar un riesgo potencial para la salud cuando la exposición es prolongada, repetida o se da en concentraciones elevadas, según estudios y agencias como la IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer).

¿Existe realmente una relación entre la ropa y el cáncer?

La relación entre telas y cáncer, aunque a menudo se exagera en redes sociales, tiene fundamentos reales que conviene analizar con información verificada y sin alarmismo.

Especialistas en salud ambiental coinciden en que el principal foco de atención no es la fibra textil en sí, sino los residuos químicos que pueden permanecer en las prendas tras su producción. Sustancias empleadas para teñir, impermeabilizar, hacer resistentes a las arrugas o retardar el fuego pueden quedarse adheridas a la ropa y entrar en contacto con la piel, sobre todo en contextos de sudor, calor o fricción constante.

¿Qué materiales textiles concentran mayor atención científica?

Evaluaciones de la IARC han clasificado varios de estos compuestos como carcinógenos confirmados o posibles.

Entre los materiales más señalados se encuentra el poliéster, una fibra derivada del petróleo ampliamente utilizada en la industria de la moda, especialmente en ropa deportiva y de bajo costo.

Hay telas que tienen varios tipos de compuestos artificiales

Durante su fabricación suele emplearse antimonio como catalizador, un elemento clasificado como posiblemente cancerígeno. Estudios han advertido que el uso continuo de prendas de poliéster durante muchas horas al día puede incrementar la exposición dérmica, además de contribuir a la liberación de microplásticos en cada lavado.

¿Por qué algunos tintes y acabados generan preocupación?

El acrílico, que contiene acrilonitrilo, también ha sido vinculado a riesgos cancerígenos en estudios de laboratorio y exposiciones ocupacionales, además de asociarse con problemas respiratorios. A esto se suman los tintes azo, comunes en prendas de colores intensos como rojos, negros o azules. Algunos de estos colorantes pueden degradarse en aminas aromáticas, varias de ellas reconocidas como carcinógenos humanos, capaces de absorberse a través de la piel en presencia de sudor.

¿Cómo reducir riesgos al elegir y usar la ropa diaria?

Otro compuesto relevante es el formaldehído, utilizado para lograr telas “antiarrugas” o de “fácil cuidado”. Se trata de un carcinógeno conocido que, además de su posible vínculo con ciertos tipos de cáncer en exposiciones elevadas, puede provocar irritación cutánea y reacciones alérgicas.

Por su parte, los PFAS, empleados en ropa impermeable o resistente a manchas, han sido relacionados con cáncer de riñón y testículos, además de alteraciones hormonales e inmunológicas, y se caracterizan por su alta persistencia en el organismo y el ambiente.

La relación de ciertas telas con problemas de salud

Los especialistas recomiendan optar por fibras naturales certificadas, como algodón orgánico, lino, cáñamo o lana sin tratamientos agresivos, así como alternativas más sostenibles como Tencel o Lyocell. Sellos como OEKO-TEX Standard 100, GOTS o bluesign ayudan a identificar prendas con límites estrictos de sustancias tóxicas, alineadas con regulaciones internacionales como las de la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA).

En la práctica, medidas simples pueden marcar una diferencia: lavar la ropa nueva varias veces antes de usarla, preferir colores claros o naturales, evitar acabados técnicos innecesarios y desconfiar de prendas excesivamente baratas sin certificación. Aunque el riesgo para el consumidor promedio sigue siendo bajo en comparación con el de los trabajadores textiles, la exposición crónica a químicos en la moda rápida es una preocupación creciente.