Un estudio realizado en Noruega y publicado el 27 de marzo en la revista Scientific Reports analizó a 496 mil 432 adolescentes de entre 12 y 19 años para evaluar los posibles efectos adversos tras la vacunación contra COVID-19, encontrando diferencias entre la primera y la segunda dosis, especialmente en ciertos eventos médicos.
De acuerdo con los investigadores del Instituto Noruego de Salud Pública, quienes financiaron el estudio, los datos se basaron en registros nacionales de seguridad, considerando principalmente vacunas de ARNm desarrolladas por Pfizer-BioNTech y Moderna.
Estudio detecta mayor incidencia tras segunda dosis
Según los resultados, tras la primera dosis no se observaron aumentos significativos en eventos adversos, aunque se identificaron algunos casos de apendicitis y reacciones alérgicas que, debido a su baja frecuencia, deben interpretarse con cautela, tal como señalaron los autores.
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En contraste, después de la segunda dosis se registró una mayor incidencia de reacciones alérgicas, inflamación de ganglios linfáticos e inflamación cardíaca, además de que, al analizar a quienes no habían tenido infecciones previas por COVID-19, también se detectó un incremento en casos de epilepsia y convulsiones.
Jóvenes mayores presentan más riesgos específicos
El análisis por grupos de edad mostró que la inflamación cardíaca se presentó principalmente en jóvenes de entre 18 y 19 años, quienes ya eran considerados como un grupo con mayor riesgo de este tipo de reacciones tras la vacunación, lo que incluso ha llevado a recomendaciones médicas como limitar la actividad física temporalmente.
Por otra parte, los adolescentes de 16 a 17 años registraron una mayor incidencia de apendicitis aguda, condición que generalmente requiere intervención quirúrgica, mientras que los mayores también mostraron más casos de reacciones alérgicas.
Investigadores piden cautela y más estudios
El investigador German Tapia y su equipo indicaron que, en términos generales, el número de eventos observados fue bajo, con algunas excepciones, por lo que consideraron necesario continuar con estudios adicionales enfocados en efectos específicos según la edad.
Asimismo, los científicos reconocieron que los periodos de observación, que abarcaron entre dos y 42 días tras la vacunación, podrían ser limitados, ya que en algunos casos los riesgos aumentaron con el paso del tiempo.
Posturas divididas sobre seguridad de vacunas
Tras la publicación, la Fundación para la Investigación sobre la Seguridad de las Vacunas señaló que los resultados mostraban una posible relación entre la dosis y la inflamación cardíaca, mientras que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han pasado de una recomendación general a sugerir consultar con profesionales de la salud.
Sin embargo, el especialista Jeffrey Morris, de la Universidad de Pensilvania, afirmó que los hallazgos coinciden con investigaciones previas y sostuvo que los beneficios de las vacunas continúan superando los riesgos, en el marco del debate científico sobre la seguridad de estos biológicos.
