Aunque solo habita en sabanas africanas y en una pequeña región del noreste de India, el león Panthera nunca ha dejado de ser considerado el “rey de la selva”. Su imponencia, fuerza y comportamiento social lo convierten en uno de los depredadores más fascinantes del planeta y también en uno de los más temidos.
Las probabilidades de que una persona se cruce con un león en libertad son muy bajas. Sin embargo, cuando ocurre, el riesgo es real. Diferentes estimaciones calculan entre 70 y 200 ataques a humanos por año. No existe una cifra exacta, pero un estudio que recopiló datos durante siete décadas documentó 282 muertes confirmadas. La mayoría de los casos se registran en Tanzania, donde los asentamientos humanos se han acercado a territorios de grandes felinos.
Cuando el encuentro es inevitable
Si el león está descansando y te detecta, la primera regla es simple, no corras. Huir activa el instinto depredador del animal. Expertos del National Park Service recomiendan mantener la calma y alejarse lentamente sin darle la espalda. El objetivo es convencer al león de que no eres una presa fácil.
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Hay dos errores frecuentes que pueden resultar fatales:
- Agacharse o encorvarse (te hace parecer un animal de cuatro patas)
- Dar media vuelta y correr
En cambio, la estrategia correcta es la opuesta, hazte ver más grande. Aquí es donde entra el suéter o la chaqueta.
El truco del suéter que puede salvarte
Abrir una chaqueta, levantar los brazos o extender un suéter por encima de la cabeza aumenta tu tamaño visual. El león evalúa constantemente riesgos y beneficios antes de atacar. Si percibe que enfrente tiene algo grande y potencialmente peligroso, puede desistir. Este gesto, combinado con contacto visual firme (sin desafiar de manera agresiva) y una postura erguida, reduce la probabilidad de que el animal avance.
El mensaje que debes transmitir es claro, no soy presa, soy un riesgo.
Si el ataque comienza, defiéndete
Si nada de lo anterior funciona y el león avanza, los especialistas coinciden en algo contundente, no te rindas. Casos reales demuestran que defenderse puede marcar la diferencia. Un senderista en Estados Unidos utilizó una piedra para evitar que un felino atacara a su hijo. Palos, ramas o cualquier objeto cercano pueden servir como herramienta defensiva.
En 2025, un agricultor turco fue atacado por un león cerca de un parque de animales en Antalya mientras trabajaba de noche en su campo de pistachos. No huyó. Peleó cuerpo a cuerpo hasta que llegaron las autoridades. Sufrió heridas graves, pero sobrevivió, según reportó la agencia EFE.
El instinto humano también cuenta
Sobrevivir a un ataque de león no depende solo de la fuerza física, sino de la reacción mental. Mantener la calma, proyectar tamaño y defenderse si es necesario son principios respaldados por especialistas en fauna salvaje.
Aunque el encuentro con un león es improbable para la mayoría de las personas, conocer estas recomendaciones puede marcar la diferencia entre el pánico y la supervivencia. Porque ante el rey de la sabana, incluso un simple suéter, podría cambiarlo todo.
