El cáncer de colon, también conocido como cáncer colorrectal, se ha consolidado como una de las enfermedades oncológicas más frecuentes en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ubica entre los tres tipos de cáncer con mayor incidencia global.
Aunque históricamente se consideraba una enfermedad de personas mayores, en las últimas décadas ha aumentado de manera significativa su aparición en adultos jóvenes. La American Cancer Society y otras investigaciones señalan que la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo de alcohol y dietas altas en carnes procesadas y bajas en fibra están asociados con un mayor riesgo de cáncer colorrectal
Factores que no puedes cambiar
Algunos elementos no dependen de tu estilo de vida, pero son determinantes:
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Edad: La mayoría de los casos se diagnostican en personas mayores de 50 años. Sin embargo, debido al incremento en adultos jóvenes, las guías médicas actuales sugieren iniciar el tamizaje desde los 45 años. Esto significa que a partir de esa edad conviene hablar con un médico sobre estudios preventivos, incluso si no hay síntomas.
Antecedentes familiares o personales: Tener un familiar de primer grado con cáncer colorrectal o pólipos avanzados aumenta el riesgo. Condiciones hereditarias como el síndrome de Lynch o la poliposis adenomatosa familiar (PAF) también elevan la probabilidad de desarrollar la enfermedad a edades tempranas.
Enfermedad inflamatoria intestinal (EII): Personas con colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn presentan mayor riesgo, sobre todo si la inflamación persiste por años.
Haber tenido pólipos o radioterapia abdominal: Los pólipos son crecimientos anormales que pueden transformarse en cáncer. Además, la radioterapia previa en abdomen o pelvis puede incrementar la probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal años después.
Hábitos cotidianos que pueden disparar tu riesgo de cáncer de colon
Muchos riesgos dependen del estilo de vida y cambiar hábitos puede reducir significativamente la probabilidad de enfermar:
- Obesidad y sobrepeso: El exceso de peso produce sustancias inflamatorias y hormonales que pueden favorecer el desarrollo tumoral. Mantener un peso saludable ayuda a reducir este riesgo
- Dieta alta en carnes procesadas y baja en fibra: La OMS clasifica las carnes procesadas como carcinógenas para el colon. Una alimentación rica en frutas, verduras y fibra es protectora
- Alcohol y tabaco: Consumir alcohol y fumar aumentan la probabilidad de pólipos y cáncer. Reducir o eliminar estos hábitos tiene beneficios directos
- Sedentarismo: La falta de actividad física eleva el riesgo. Basta con caminar diariamente y moverse más para mejorar la salud intestinal
La detección temprana es clave
Los estudios recomendados incluyen, pruebas de sangre oculta en heces, colonoscopias y otros métodos según indicación médica. Iniciar el tamizaje a tiempo puede prevenir la enfermedad al identificar y remover pólipos antes de que se conviertan en tumores.
El cáncer de colon es una enfermedad en la que influyen tanto factores genéticos y médicos como hábitos cotidianos. Conocer quién tiene mayor riesgo y actuar de manera preventiva puede marcar la diferencia.
