El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) está en una encrucijada tras el asesinato de Renee Nicole Good en una redada. La acción, catalogada como brutalidad policial, desató manifestaciones masivas en Minneapolis, Minnesota.
Según la postura de las autoridades, Renee Nicole Good recibió disparos por ‘resistirse’ al retén del ICE. Cabe destacar que la mujer no era migrante, sino ciudadana norteamericana y, además, madre.
El hartazgo burbujeó en las calles de Minneapolis, ciudad donde se registró el acto violento del ICE. En la noche del miércoles 7, las calles se inundaron de protestantes, muchos cantando al unísono “¡Al carajo el ICE!” “¡Fuera ICE ahora!” y “¡Levántate, toma posición!”.
Con pancartas con leyendas como “El MAGA (Make America Great Again) es una mentira, los estadounidenses están muriendo”, la cantidad de personas asistentes a la protesta en Minneapolis fue simplemente irreal; cientos recordaron la asistencia política cuando se manifestó por la muerte de George Floyd.
Habrá que señalar que las manifestaciones no fueron exclusivas de Minneapolis, Minnesota, aunque en dicho punto se concentraron más al ser el sitio donde surgió el crimen. Otras ciudades a lo largo del país se unieron a la demanda común: exigir la salida del ICE.
Minneapolis es ciudad santuario
La muerte de la estadounidense Renee Nicole cobra aún más sentido en la ciudad de Minneapolis, pues es considerada como santuario. Este concepto se refiere a aquellas regiones donde los gobiernos no colaboran con operaciones federales contra migrantes, como lo son las redadas de ICE.
Las ciudades santuario buscan proteger a los migrantes de las políticas hostiles de la administración de Donald Trump. Sin embargo, en ciertos puntos esto ya no es una garantía para los indocumentados.
