El hombre más viejo del mundo, que aseguraba haber fumado durante toda su vida, falleció a causa de un ataque de asma apenas unas horas después de celebrar lo que afirmaba era su cumpleaños número 121.
El deceso ocurrió el 1 de enero de 2026 en el poblado de Colchester, ubicado en la provincia de Eastern Cape, en Sudáfrica, donde el anciano era ampliamente conocido y respetado por la comunidad.
El hombre más viejo del mundo; llevaba fumando más de un siglo
Se trata de Jan Steenberg, llamado con cariño Oom Jan, quien sostenía haber nacido el 31 de diciembre de 1904. Aunque nunca fue reconocido oficialmente por Guinness World Records, él afirmaba que su edad lo convertía en el hombre vivo más longevo del planeta. Actualmente, el récord formal pertenece al brasileño Joao Marinho Neto, según los registros internacionales.
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Steenberg comenzó a fumar desde los 14 años, hábito que nunca abandonó. En entrevistas concedidas en 2025, relató que en su juventud incluso robaba cigarrillos. Pese a ello, atribuía su larga vida no a sus costumbres, sino a su profunda fe religiosa. “Dios es mi oxígeno y mi salvador”, declaró en una ocasión, reconociendo al mismo tiempo que seguía fumando.
A lo largo de su extensa vida, Steenberg trabajó como sepulturero, pescador y caddie de golf. Fue testigo directo de dos guerras mundiales, de las duras etapas del apartheid en Sudáfrica y también de la pandemia de Covid-19. Además, aseguraba que una bebida tradicional de hierbas que tomaba casi todos los días funcionaba como una especie de “poción” que lo mantenía fuerte y con la mente clara.
El anciano murió acompañado por sus familiares. Le sobreviven dos hijas, dos nietos y dos bisnietos, además de cuatro perros y un gato, animales por los que siempre mostró un cariño especial. Michelle Brown, amiga cercana de la familia, señaló que Jan recibía cada año un reconocimiento honorífico en los Premios a la Tercera Edad del Año por ser siempre el mayor entre los homenajeados.
Brown lo describió como un hombre humilde, de voz suave y comportamiento caballeroso. Era habitual verlo bailar en eventos comunitarios, siempre bien vestido con traje y sombrero. Así, la historia de el hombre más viejo del mundo queda marcada por la fe, la sencillez y una vida que atravesó más de un siglo de cambios.
