Un reciente estudio realizado por la Universidad de Kioto, en Japón, ha revelado un comportamiento que está llamando la atención de la comunidad científica y de los amantes de los animales: las perras evalúan la capacidad de las personas antes de decidir interactuar con ellas. Lejos de actuar solo por instinto o afecto, las hembras caninas observan, comparan y toman decisiones basadas en la competencia humana.
La investigación se llevó a cabo mediante una serie de pruebas sencillas pero reveladoras. En ellas, los perros observaban a dos personas intentando abrir recipientes que contenían comida. Una de ellas resolvía la tarea de manera correcta y eficiente, mientras que la otra fallaba repetidamente. Posteriormente, los animales podían elegir con cuál de los dos humanos interactuar.
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Ellas eligen a quien “sabe lo que hace”
Los resultados fueron contundentes. El 83% de las perras eligió al humano competente, es decir, a la persona que logró abrir el recipiente y obtener el alimento sin dificultades. Además, mostraron mayor disposición a acercarse, interactuar y mantenerse cerca de quienes demostraron habilidad, mientras que ignoraron de forma sistemática a quienes fallaron en la tarea.
De acuerdo con los investigadores, este comportamiento indica que las hembras caninas juzgan la utilidad y confiabilidad de las personas, una capacidad cognitiva más compleja de lo que se pensaba anteriormente. No solo observan el resultado, sino también el proceso, evaluando quién es más efectivo y digno de confianza.
¿Y los machos?
A diferencia de las hembras, los perros machos no mostraron una preferencia clara. Sus elecciones fueron más aleatorias y no se inclinaron de forma consistente por el humano competente, lo que sugiere diferencias significativas entre sexos en la manera en que los perros procesan la información social.
Los científicos señalan que estas diferencias podrían estar relacionadas con factores evolutivos y sociales, en los que las hembras desarrollaron una mayor capacidad para evaluar a otros individuos dentro de un grupo.
Una conclusión reveladora
La conclusión del estudio es clara, las perras no actúan al azar. Observan con atención, comparan comportamientos y toman decisiones basadas en la eficiencia y confiabilidad humana.
Este hallazgo no solo amplía el conocimiento sobre la inteligencia canina, sino que también invita a reflexionar sobre la forma en que los animales perciben y juzgan a las personas en su entorno cotidiano. En otras palabras, ellas miran, analizan… y deciden.
