En 1977, la NASA lanzó las sondas Voyager 1 y Voyager 2 con el objetivo de explorar el espacio más allá del sistema solar.
Como parte de esta misión, se incluyó un mensaje especial para posibles civilizaciones extraterrestres: el 'Disco de Oro', que contiene sonidos e imágenes representando la diversidad de la vida y la cultura en la Tierra. Entre las piezas musicales seleccionadas, se encuentra 'El Cascabel', un huapango tradicional mexicano interpretado por Antonio Maciel y Las Aguilillas, con el Mariachi México de Pepe Villa. Esta canción ha estado viajando por el espacio durante más de 45 años.
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El propósito del Disco de Oro era enviar un mensaje de paz y buena voluntad a cualquier forma de vida inteligente que pudiera encontrarlo en el futuro. Además de música, el disco contiene saludos en 55 idiomas, sonidos de la naturaleza y una serie de imágenes que muestran la vida en la Tierra.
La inclusión de 'El Cascabel' resalta la importancia de la música como expresión cultural universal, capaz de trascender el tiempo y el espacio.
La elección de 'El Cascabel' fue resultado de un proceso liderado por el astrónomo Carl Sagan, quien quería que el disco reflejara la diversidad cultural y musical del planeta. Este huapango fue seleccionado por su ritmo vibrante, característico del huapango veracruzano, y por su fusión de influencias mediterráneas y africanas.
Además, representaba a México y a la comunidad hispanohablante, siendo la única pieza en español del disco.
'El Cascabel' es una composición de Lorenzo Barcelata, originario de Veracruz, quien fue un destacado músico de la música tradicional mexicana. Su versión de esta pieza es reconocida por su energía y complejidad rítmica, lo que la ha convertido en un símbolo del huapango.
Desde su lanzamiento, las sondas Voyager han viajado más allá del sistema solar, y 'El Cascabel' sigue su camino en el espacio interestelar, llevando con ella una representación de la riqueza cultural de la humanidad.
La música del Disco de Oro busca mostrar la universalidad de la música y su poder para conectar culturas, incluso con posibles civilizaciones extraterrestres.
La inclusión de esta pieza en el disco no solo es un tributo a la música mexicana, sino también un mensaje de esperanza de que las diversas expresiones artísticas de la Tierra puedan llegar más allá, a otras formas de vida en el universo.