Para los extranjeros que desean establecerse en Estados Unidos, contar con un estatus migratorio legal es esencial. Dos de las opciones más comunes son la ciudadanía estadounidense y la residencia permanente, conocida como Green Card.
Ambas permiten vivir y trabajar en el país, pero existen notables diferencias en cuanto a derechos y obligaciones.
Residencia y ciudadanía de Estados Unidos
La Green Card es el primer paso para aquellos que buscan una residencia permanente en Estados Unidos. Este documento permite a los extranjeros permanecer en el país de manera legal, acceder a empleo y disfrutar de ciertos beneficios sociales.
Sin embargo, su obtención puede requerir lazos familiares con un ciudadano estadounidense, una oferta laboral específica, estatus de refugiado o matrimonio con un ciudadano del país.
En contraste, la ciudadanía estadounidense brinda un conjunto de derechos adicionales, como la posibilidad de obtener un pasaporte estadounidense y la protección absoluta contra la deportación.
Para quienes deseen adquirir la ciudadanía, es indispensable haber sido residente permanente durante al menos cinco años. No obstante, este período se reduce a tres años si el solicitante está casado con un ciudadano estadounidense.
Opciones para la ciudadanía
También pueden optar por la ciudadanía quienes hayan prestado servicio en las Fuerzas Armadas o sean hijos de ciudadanos estadounidenses. Además de estos requisitos, el proceso implica aprobar un examen de conocimientos cívicos y demostrar habilidades básicas en el idioma inglés, así como poseer una conducta moral intachable.
A pesar de que tanto los ciudadanos como los residentes permanentes pueden vivir y trabajar en Estados Unidos, existen diferencias clave en sus derechos.
Uno de los aspectos más relevantes es la duración de la estadía en el extranjero: mientras que un ciudadano estadounidense puede permanecer fuera del país sin restricciones, un residente con Green Card podría perder su estatus si se ausenta por más de un año.
Asimismo, solo los ciudadanos tienen derecho a votar en elecciones locales, estatales y federales, así como postularse para cargos públicos.
Aunque la Green Card ofrece numerosos beneficios, la ciudadanía estadounidense otorga una mayor estabilidad y derechos políticos. Para quienes buscan permanecer indefinidamente en Estados Unidos y gozar de todos los privilegios legales, la naturalización es el paso definitivo hacia una integración plena en la nación.