La posibilidad de que Groenlandia sea vista como un objetivo estratégico por Estados Unidos generó una oleada de reacciones políticas en el Atlántico Norte y críticas hacia Donald Trump
Declaraciones recientes de Donald Trump, en las que insistió en la necesidad de controlar la isla por razones defensivas, provocaron una respuesta inmediata del gobierno local y de Dinamarca, país del que el territorio depende de manera autónoma.
Donald Trump quiere a Groenlandia
Desde Nuuk, el jefe del Ejecutivo groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, manifestó su inconformidad al considerar que este tipo de mensajes reducen a su nación a un asunto militar.
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A través de redes sociales, subrayó que la isla cuenta con instituciones democráticas consolidadas, identidad histórica y un marco legal que protege su derecho a decidir su futuro sin presiones externas.
Trump defendió su postura durante una comparecencia ante medios en Florida, donde afirmó que la ubicación de la isla resulta clave para la defensa de Norteamérica. En el mismo discurso cuestionó el papel de Copenhague, al señalar una supuesta falta de inversión y presencia militar en la región ártica.
La controversia aumentó cuando el exmandatario designó al gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como representante especial para asuntos relacionados con la isla.
Lo califican como una intromisión
Tanto las autoridades locales como el gobierno danés consideraron la decisión una intromisión. El canciller Lars Løkke Rasmussen calificó el nombramiento como improcedente, mientras que la primera ministra Mette Frederiksen reiteró que la seguridad internacional no justifica la apropiación de territorios.
Con una población cercana a las 57 mil personas y una superficie mayormente cubierta por hielo, Groenlandia basa su economía en la actividad pesquera y en el apoyo financiero de Dinamarca, que cubre una parte significativa del gasto público.
Desde hace más de una década, su estatus político reconoce la autodeterminación, opción respaldada por la mayoría de sus habitantes.
Actualmente, el parlamento local está dominado por fuerzas que promueven mayor autonomía, aunque sin romper vínculos de forma inmediata.
