CELEBRACIONES

'El lado B' de la Navidad: la otra cara de diciembre que pocos cuentan

Más allá de su significado espiritual, esta celebración representa un intercambio de regalos, tradiciones gastronómicas y expresiones de solidaridad

Escrito en GLOBAL el

El llamado “lado B de la Navidad” no es solo una percepción cultural o una frase popular: es un concepto respaldado por investigaciones en psicología, sociología y economía que analizan los efectos menos visibles de una de las celebraciones más importantes del año.

Desde el ámbito de la salud mental, diversos estudios han documentado que diciembre es un periodo de mayor vulnerabilidad emocional. Investigaciones publicadas por la American Psychological Association (APA) señalan que las festividades pueden intensificar síntomas de ansiedad, depresión y estrés, especialmente en personas que atraviesan duelo, soledad o conflictos familiares. La presión social por “ser feliz” y convivir refuerza el malestar cuando la realidad personal no coincide con el ideal navideño.

A esto se suma el llamado Trastorno Afectivo Estacional (TAE). De acuerdo con estudios clínicos citados por la Mayo Clinic, la reducción de horas de luz solar en invierno altera los ritmos biológicos, lo que provoca fatiga, tristeza y cambios en el estado de ánimo. En este contexto, la Navidad actúa como un detonante emocional, reforzando lo que especialistas identifican como el “lado B” de la celebración.

En el terreno económico, investigaciones del National Bureau of Economic Research (NBER) y análisis de consumo en Estados Unidos y América Latina coinciden en que diciembre es uno de los meses con mayor endeudamiento familiar. Estudios sobre hábitos financieros revelan que una parte significativa de los hogares gasta más de lo que puede cubrir, impulsada por la publicidad, la presión social y las expectativas culturales. Este fenómeno está directamente vinculado con la llamada “cuesta de enero”, ampliamente documentada por economistas.

El concepto también ha sido retomado por estudios laborales

Reportes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestran que millones de personas trabajan durante Navidad en sectores esenciales como salud, seguridad y transporte. Para ellos, la fecha representa largas jornadas, estrés y separación familiar, una cara poco visible del festejo.

Incluso desde una perspectiva histórica y antropológica, investigadores del folclor europeo explican que el invierno siempre estuvo asociado a una dualidad entre celebración y temor. Figuras como Krampus, rituales de purificación y narrativas de castigo reflejan que la Navidad nunca fue solo luz, sino también una forma de enfrentar la oscuridad del invierno.

En conjunto, estos estudios sustentan lo que especialistas, académicos y periodistas llaman “el lado B de la Navidad”: una realidad documentada que convive con la alegría, pero que rara vez se nombra. Reconocerla no resta valor a la festividad; por el contrario, permite construir una celebración más consciente, empática y humana.