La historia de Norma, una mujer mexicana que vivió 23 años en Estados Unidos sin documentos, ha conmovido a cientos de personas luego de que decidiera autodeportarse para pasar sus últimos días con su familia en México.
Diagnosticada con cáncer en fase terminal cervicouterino, Norma tomó la difícil decisión de dejar el país donde había buscado una mejor calidad de vida y regresar al Estado de México, donde la esperaban su madre y su hermana.
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Una despedida conmovedora
El viaje de Norma estuvo marcado por momentos emotivos. En silla de ruedas y acompañada por un paramédico, abordó el avión con el apoyo de su hijo Josh, quien, a pesar de la tristeza, celebró que su madre pudiera reencontrarse con sus seres queridos luego pasar 23 años como indocumentada en Chicago.
Las imágenes de su partida han conmovido a la comunidad migrante, pues reflejan la difícil realidad que enfrentan quienes viven indocumentados y atraviesan enfermedades graves lejos de su familia.
Un último deseo: tamales
A su llegada al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, Norma fue recibida con amor y fortaleza por su madre y hermana. Aunque ya no puede hablar, su familia se comunica con ella a través de gestos y cree que, al estar en casa, finalmente encontró paz.
Uno de sus últimos deseos fue comer tamales, un anhelo que su madre cumplió con cariño, como símbolo de su regreso al hogar y de su identidad mexicana.
La historia de Norma es un recordatorio del sacrificio de millones de migrantes y la lucha constante por el derecho a una vida digna, aun en los momentos más difíciles.