Desde el 2012 en esta carretera de Texas los conductores circulan legalmente a 137 kilómetros por hora (85 millas por hora), convirtiendo este trayecto en el más veloz de las carreteras estadounidenses.
Con una extensión de 64 kilómetros (41 millas), los tramos 5 y 6 de la SH130 representan una alternativa eficiente para los usuarios que desean evitar la congestionada Interestatal 35, principal vía que cruza el corazón del país.
La carretera más rápida de EU
Además, esta autopista, construida y operada bajo un modelo de asociación público-privada, responde a la creciente demanda de transporte en una región con una economía en constante expansión.
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El estado de Texas estrenó hace 12 años un tramo revolucionario de la autopista SH130, que une las ciudades de Austin y San Antonio con un límite de velocidad sin precedentes en el país.
El proyecto, fue liderado por la firma española Ferrovial a través de su filial Cintra, supuso una inversión de 1.389 millones de dólares, financiada mediante préstamos bancarios, el programa federal TIFIA y capital privado, sin impacto para los contribuyentes estadounidenses.
Los usuarios de esta vía también disfrutarán de un sistema de pago de peajes completamente electrónico, eliminando la necesidad de detenerse.
Respeto a la velocidad
Sin embargo, no todo es entusiasmo. Algunos críticos expresan preocupación por un posible incremento en accidentes de tránsito, dado el aumento en los límites de velocidad.
Un estudio publicado en American Journal of Public Health reveló que entre 1995 y 2005, el exceso de velocidad contribuyó a 12,500 muertes en Estados Unidos, lo que genera dudas sobre el impacto de esta medida.
Ese año la inauguración oficial contó con la presencia de figuras destacadas como Rick Perry, en ese entonces gobernador de Texas, ejecutivos de Ferrovial y sus socios locales.