En el municipio de Casas, Tamaulipas, existe un lugar que ha llamado la atención de turistas y locales por su singularidad, una granja dedicada a la conservación y manejo de cocodrilos. Aunque muchos piensan que estos reptiles solo habitan en Tampico y el sur de la entidad, el ejido Jacinto Canek demuestra lo contrario.
Este espacio combina conservación, educación ambiental y aprovechamiento sostenible, ofreciendo una experiencia única para quienes buscan conocer de cerca a estos saurios.
La granja de cocodrilos que enseña a cuidar la fauna de Tamaulipas
El proyecto es conocido como UMA (Unidad de Manejo Ambiental) Coco Canek. Fue diseñado con objetivos claros: promover la educación ambiental, conservar la especie, fomentar la reproducción y asegurar un manejo responsable del cocodrilo de pantano.
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El lugar no solo funciona como centro de conservación, sino que también sirve como plataforma educativa para visitantes, quienes pueden conocer el ciclo de vida de los reptiles, aprender sobre su hábitat natural y entender la importancia de la fauna silvestre en Tamaulipas.
Experiencias para visitantes: un acercamiento seguro
Aunque no es un zoológico, UMA Coco Canek abre sus puertas al público general, ofreciendo experiencias educativas y ecoturísticas. Durante la visita, los asistentes pueden:
- Conocer el cocodrilo de pantano y sus características
- Observar el manejo responsable de fauna silvestre bajo supervisión educativa
- Aprender sobre conservación y reproducción de especies locales
La granja busca que cada visitante se lleve un aprendizaje significativo, entendiendo que el contacto con la naturaleza requiere respeto y responsabilidad.
Ubicación para llegar a Coco Canek
La granja se encuentra en la carretera Victoria-La Marina, km 41, en el municipio de Casas. Su ubicación permite un acceso relativamente sencillo para quienes viajan desde otras localidades de Tamaulipas y buscan una experiencia distinta al turismo tradicional.
Coco Canek se consolida como un referente de conservación y educación ambiental, demostrando que la fauna local puede ser estudiada y apreciada de manera segura, incluso fuera de las zonas tradicionales de los cocodrilos.
