El Hijo del Santo se retiró de los encordado y protagonizó una noche triunfal dentro del pancracio nacional al concluir su trayectoria deportiva con un resultado positivo.
La función reunió a miles de asistentes que atestiguaron el cierre de un ciclo marcado por disciplina, identidad y una conexión permanente con el público.
Se retira el Hijo del Santo
Desde los primeros minutos, la contienda del enmascarado de plata, acompañado de LA Park y Último Dragón, dejó claro que no sería un mero trámite.
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El entorno se tornó intenso por la postura agresiva de los oponentes, quienes recurrieron a tácticas irregulares para romper el ritmo del homenaje. Lejos de descomponerse, el veterano respondió con temple y el respaldo oportuno de sus compañeros, lo que equilibró las acciones.
La participación de la audiencia fue constante. Cada llave, cada intento de sometimiento y cada momento de resistencia generaron reacciones desde las gradas. El ambiente se sostuvo gracias a la mezcla de recursos clásicos y movimientos precisos.
Con el paso de los minutos, la estrategia fue clave. La coordinación entre los aliados permitió aislar al Hijo de Fishman, Texano Jr. y Dr Wagner Jr. en los momentos decisivos. Así, el protagonista encontró el espacio necesario para ejecutar la acción final que inclinó la balanza a su favor, provocando una ovación generalizada de los presentes.
Agradece a sus fanáticos
Tras sonar la campana, el ring se convirtió en escenario de gratitud. El luchador agradeció el acompañamiento de distintas generaciones y realizó un gesto simbólico al señalar al heredero del linaje, dejando claro que la historia no termina, sino que evoluciona.
Esa idea de continuidad se reflejó más adelante en el programa, donde el sucesor del linaje plateado, el Santo Jr., enfrentó su primer desafío de alto nivel. Aunque el combate tuvo altibajos, el respaldo del público fue evidente, confirmando el vínculo emocional construido por la dinastía a lo largo del tiempo.
La cartelera incluyó enfrentamientos diversos que reforzaron el atractivo del evento y demostraron la vigencia del espectáculo. Aun así, el momento central fue la despedida del Hijo del Santo, cuya huella permanece como referente deportivo dentro de la lucha libre mexicana, consolidando un legado que trasciende generaciones.
