Arnulfo Castorena ha vuelto a enorgullecer a México al ganar el oro en los 50 metros pecho SB2 durante los Juegos Paralímpicos de París 2024.
Este logro no solo añade una medalla más a su brillante carrera, sino que también resalta su historia de superación, marcada por la adversidad desde el primer momento de su vida.
Arnulfo Castorena, campeón olímpico
El escritor y periodista Alberto Lati narra en su libro "100 Glorias de México: de niños a campeones" los retos que Arnulfo enfrentó desde su nacimiento.
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Su madre falleció al dar a luz, y su padre lo abandonó al enterarse de que su hijo tenía discapacidades. Fue su abuela, Doña Teodosia, quien lo crió hasta que ingresó a un internado de rehabilitación dirigido por monjas.
Fue en ese lugar donde, gracias a una monja apodada "Sor Chiva", por su pasión por el equipo de fútbol Guadalajara, Castorena descubrió su amor por la natación, dando inicio a una exitosa carrera deportiva.
Sin embargo, la vida de Arnulfo no estuvo exenta de tragedias. Mientras estaba en el internado, recibió la devastadora noticia de la muerte de su abuela.
Lo rescatan de las calles
Luego, fue criado por una tía, pero al enfermarse ella, Arnulfo tuvo que salir adelante vendiendo chicles y limpiando parabrisas en las calles de Guadalajara.
Siendo adulto, fue descubierto por un directivo del Consejo Estatal Deportivo de Jalisco (Code), quien lo invitó a entrenar en sus instalaciones.
No obstante, al no poder cubrir la cuota exigida, continuó su entrenamiento de forma autodidacta en fuentes públicas de la ciudad. En una ocasión, mientras practicaba, rescató a un niño que había caído en aguas negras.
A lo largo de su carrera, Arnulfo ha ganado siete medallas paralímpicas para México, incluyendo cuatro oros en los 50 metros pecho SB2 en Sídney 2000, Atenas 2004, Tokio 2020 y, ahora, París 2024, demostrando una vez más su perseverancia y talento.