Ayer, ante un lleno, en la catedral del Espíritu Santo se celebró la Misa de los Óleos y la Consagración del Santo Crisma, ceremonia central en la que se bendicen los óleos sagrados que darán vida a los sacramentos a lo largo de todo el año, fortaleciendo la fe y la misión pastoral en toda la comunidad.
Durante esta ceremonia se bendice el óleo de los catecúmenos, el óleo de los enfermos y se consagra el Santo Crisma, el cual se emplea en los sacramentos que imprimen carácter y se reciben una sola vez en la vida: el Bautismo, la Confirmación y el Orden Sacerdotal.
En su mensaje, Monseñor Luis Carlos Lerma, obispo de la Diócesis de Nuevo Laredo, expresó su esperanza en que este Santo Crisma sea fuente de gracia, especialmente en el sacramento del Orden Sacerdotal e hizo un llamado a los fieles a orar por todas las vocaciones.
“El sacerdocio no sólo se necesita por la escasez, sino porque lo que nadie más lo puede hacer, especialmente en la celebración de la Eucaristía”, destacó el obispo, subrayando la importancia del ministerio sacerdotal dentro de la vida de la Iglesia.
Asimismo, recordó que todas las vocaciones son necesarias, incluyendo el matrimonio, el cual —señaló— no ocurre por accidente, sino que es un llamado que debe discernirse con responsabilidad.
También resaltó la vida religiosa como una entrega total a Dios y reflejo vivo de la Iglesia. Dirigiéndose a los sacerdotes, expresó gratitud por su vocación: “Gracias por habernos llamado, por habernos elegido y consagrado como ministros. El ministerio sacerdotal es un don y una gracia que no merecemos, pero que Dios concede para servir a su pueblo”.
Reconoció también las dificultades del sacerdocio, evocando las palabras de San Pablo: “Llevamos este tesoro en vasijas de barro”, e invitó a los presbíteros a fortalecer su vida espiritual mediante la oración constante, la lectura diaria de la Palabra de Dios, la celebración de la Eucaristía, la confesión frecuente, la dirección espiritual, la devoción a la Virgen María y la fraternidad sacerdotal. Finalmente, destacó que el servicio sacerdotal, mediante la evangelización y la atención a los fieles, da sentido pleno a la vida del sacerdote y contribuye al bienestar espiritual de la comunidad.
